L D (EFE) La Audiencia de Barcelona ha estimado la petición de la fiscalía y ha decretado este jueves el ingreso en prisión de Tomás Pardo Caro, condenado a 26 años de cárcel por violación e intento de homicidio, lesiones y robo y a quien un error judicial dejó en libertad antes de la celebración del juicio.
El fiscal solicitó el pasado 18 de enero que el condenado ingresara en prisión con el argumento de la gravedad de los delitos, pese a que la sentencia no es firme y que las dos víctimas se encontraban bajo protección policial, pero la Sección Segunda de la Audiencia desestimó las pretensiones de la fiscalía, por lo que ésta interpuso un recurso de súplica que ahora sí ha sido estimado.
La mañana del jueves se ha celebrado en la Sección Segunda de la Audiencia de Barcelona la comparecencia de prisión y, acto seguido, la sala ha dictado la orden, por lo que a estas horas Tomás Pardo permanece en los calabozos judiciales a la espera de entrar en la cárcel.
El fiscal solicitó el pasado 18 de enero que el condenado ingresara en prisión con el argumento de la gravedad de los delitos, pese a que la sentencia no es firme y que las dos víctimas se encontraban bajo protección policial, pero la Sección Segunda de la Audiencia desestimó las pretensiones de la fiscalía, por lo que ésta interpuso un recurso de súplica que ahora sí ha sido estimado.
La mañana del jueves se ha celebrado en la Sección Segunda de la Audiencia de Barcelona la comparecencia de prisión y, acto seguido, la sala ha dictado la orden, por lo que a estas horas Tomás Pardo permanece en los calabozos judiciales a la espera de entrar en la cárcel.
El auto
El auto ha decretado la "prisión provisional comunicada y sin fianza" del conocido como violador de Martorell "hasta el límite de diez años" (la mitad de los 20 años de cumplimiento máximo) a la espera de que la sentencia, que está recurrida, gane firmeza.
La sala argumenta su cambio de postura respecto al encarcelamiento de Pardo en el hecho de que la situación procesal del condenado, que ha recurrido la sentencia en casación, ha cambiado. El fallo señala que, la prisión provisional podrá prorrogarse hasta el límite de la mitad de la pena efectivamente impuesta "si fuere condenado el imputado y la sentencia hubiere sido recurrida".
El presidente de la sala
Sin embargo, la decisión de la Sección Segunda ha contado con el voto particular del presidente de la sala, Pedro Martín, contrario a que Pardo entre en la cárcel al entender que no puede prorrogarse la prisión provisional de Pardo por el simple hecho de que el condenado no se encuentra en la cárcel.
Según Martín, el hecho de que la fiscalía no solicitase en su día (poco antes de que se celebrase el juicio) la prórroga del encarcelamiento de Pardo, que quedó libre tras cumplir dos años entre rejas, hace inviable la aplicación de este artículo.
El presidente de la sala argumenta en su voto particular que el único precepto que podría aplicarse a casos como el de Pardo es el que autoriza que se acuerde (no se prorrogue) la prisión provisional para aquel que "sin motivo legítimo, dejare de comparecer a cualquier llamamiento del juez o tribunal", lo que no ha sucedido con el condenado, que se ha presentado voluntariamente cada día en el Juzgado.
Tomás Pardo fue puesto en libertad el pasado 1 de noviembre después de que una falta de coordinación entre la Fiscalía y la sala, que responsabiliza al ministerio público de lo ocurrido, impidiera la tramitación de la prórroga de la prisión preventiva del acusado, que ya había permanecido dos años en la cárcel por estos hechos.
Consecuencias para las víctimas
El error, que obligó a extremar la protección de las dos mujeres que fueron sus víctimas, abrió una polémica entre la fiscalía y la Audiencia de Barcelona y reabrió el debate sobre las medidas que deben dictarse para proteger a las víctimas de estos delitos.
El pasado 2 de diciembre, un mes después de salir a la calle, Pardo se sentó en el banquillo de los acusados y admitió haber atacado a las dos mujeres en Abrera y Martorell (Barcelona) la madrugada del 24 de octubre de 2002.
A la primera víctima intentó robarle el bolso y la golpeó. A la segunda la secuestró, robo, violó y clavó un cuchillo en la yugular que a punto estuvo de acabar con su vida.
La sentencia, además de los 26 años de cárcel, condena igualmente a Tomás Pardo a indemnizar a cada una de sus víctimas con 6.000 euros y le prohíbe acercarse a Martorell, donde violó a la segunda mujer, por un período de 5 años desde que salga de prisión.
