L D (EFE) Los incendios, que sucedieron de madrugada, destrozaron una sala de culto islámico en Seynod, localidad obrera situada a las afueras de Annecy, y provocaron importantes daños en otra de la misma ciudad.
Organizada por representantes de la comunidad musulmana de la región de Alta Saboya, la manifestación transcurrió sin incidentes. El representante regional del Consejo francés de Culto Musulmán, Kamel Kaptane, aseguró que los incendios "no son un acto de vandalismo, sino un atentado", al tiempo que lamentó la ausencia en la concentración de hoy de autoridades estatales y municipales.
"No ha venido ninguna autoridad política de primer orden porque estamos en periodo pre-electoral y muchos políticos no se han atrevido por miedo a ser sancionados por los electores", aseguró. Señaló que la respuesta a los actos de violencia contra centros musulmanes "demuestra que estamos en la buena dirección" y que no van a tener éxito "los que piensan marginarnos". "Nos gustaría que el Estado se implicara un poco más para hacer respetar los derechos de los musulmanes", dijo.
Los incendios no han sido reivindicados y los investigadores aseguran que "es pronto para sacar conclusiones", aunque reconocen que "trabajan en la pista de incendios voluntarios". Por su parte, el ministro de Justicia, Dominique Perben, lamentó los ataques contra los lugares de culto musulmán y pidió "la máxima severidad" contra sus autores, tras recordar que la ley de febrero de 2003 prevé doblar la pena máxima en caso de motivación racista del crimen.
Organizada por representantes de la comunidad musulmana de la región de Alta Saboya, la manifestación transcurrió sin incidentes. El representante regional del Consejo francés de Culto Musulmán, Kamel Kaptane, aseguró que los incendios "no son un acto de vandalismo, sino un atentado", al tiempo que lamentó la ausencia en la concentración de hoy de autoridades estatales y municipales.
"No ha venido ninguna autoridad política de primer orden porque estamos en periodo pre-electoral y muchos políticos no se han atrevido por miedo a ser sancionados por los electores", aseguró. Señaló que la respuesta a los actos de violencia contra centros musulmanes "demuestra que estamos en la buena dirección" y que no van a tener éxito "los que piensan marginarnos". "Nos gustaría que el Estado se implicara un poco más para hacer respetar los derechos de los musulmanes", dijo.
Los incendios no han sido reivindicados y los investigadores aseguran que "es pronto para sacar conclusiones", aunque reconocen que "trabajan en la pista de incendios voluntarios". Por su parte, el ministro de Justicia, Dominique Perben, lamentó los ataques contra los lugares de culto musulmán y pidió "la máxima severidad" contra sus autores, tras recordar que la ley de febrero de 2003 prevé doblar la pena máxima en caso de motivación racista del crimen.
