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ESTABA EN REHABILITACIÓN

Se derrumba un edificio de siete plantas en Barcelona sin causar víctimas

Dos obreros han logrado salvar la vida al salir a tiempo de un edificio de siete plantas de Barcelona que se está rehabilitando y que se ha derrumbado parcialmente este jueves sin provocar víctimas, aunque sí un gran susto entre los vecinos, que no han podido evitar acordarse de la tragedia del Carmel. Buena parte del interior del edificio, situado en el número 223 de la calle Comte Borrell de Barcelona se ha desplomado al ceder el forjado de la séptima planta del inmueble, lo que ha arrastrado las plantas inferiores.

Dos obreros han logrado salvar la vida al salir a tiempo de un edificio de siete plantas de Barcelona que se está rehabilitando y que se ha derrumbado parcialmente este jueves sin provocar víctimas, aunque sí un gran susto entre los vecinos, que no han podido evitar acordarse de la tragedia del Carmel. Buena parte del interior del edificio, situado en el número 223 de la calle Comte Borrell de Barcelona se ha desplomado al ceder el forjado de la séptima planta del inmueble, lo que ha arrastrado las plantas inferiores.

L D (Agencias) De este modo, se ha producido un agujero de 50 metros cuadrados en el epicentro del edificio, junto al patio de luces central, según han informado fuentes municipales, aunque el derrumbe prácticamente no ha dañado la fachada del inmueble ni la estructura de las casas colindantes. Los Bomberos de Barcelona han certificado, además, que el inmueble no corre riesgo inminente de desplomarse totalmente, aunque han requerido a la dirección de la obra que adopte las medidas necesarias para consolidarlo.

Los dos únicos obreros que en el momento del derrumbe estaban trabajando en la reforma del edificio, encargada a la empresa Foix Construcciones y Obras, han logrado salvar sus vidas porque se han percatado a tiempo de que los pisos superiores se estaban desplomando. "Eran dos obreros extranjeros, probablemente de origen magrebí, que han salido corriendo con las caras totalmente blancas, llenos de polvo, y ni siquiera sé cómo han conseguido salir porque no se veía nada", ha relatado a EFE Jordi Carrera, un trabajador de un establecimiento situado frente al edificio derrumbado.

Los vecinos de los inmuebles colindantes se han echado a la calle espontáneamente al oír el estruendo del desplome y han permanecido expectantes en el lugar hasta que los bomberos les han comunicado que podían regresar tranquilamente a sus domicilios, tras comprobar que no había ningún peligro. Las obras que se estaban llevando a cabo en el inmueble eran integrales, es decir, se habían derribado todos los tabiques y únicamente se había mantenido las paredes de carga del edificio, que, según la primera inspección de los bomberos, ha soportado el derrumbe del forjado.

Las obras estaban en fase preliminar

El edificio fue comprado hace un año por la promotora CIPSA, que lo estaba rehabilitando íntegramente aunque conservando la fachada, porque así lo exige el Ayuntamiento, y su estructura. Climent Aulet, subdirector general de la promotora inmobiliaria, ha explicado a EFE que el inmueble fue comprado el 16 de abril de 2004 y que las obras de reforma se iniciaron el pasado mes de enero, por lo que, de momento, los trabajos de rehabilitación se encontraban en una fase preliminar y no se había empezado a construir aún la obra nueva.

El proyecto, de 14 meses de duración, prevé la rehabilitación integral del edificio y la construcción de 21 viviendas para su posterior venta. En los últimos días, se estaban llevando a cabo "trabajos de albañilería en general y sacando los escombros generados", desde la planta baja hasta la superior, según el subdirector de CIPSA, que no ha concretado qué tipo de obras se habían efectuado esta mañana, horas antes del derrumbe.

Los responsables de las obras del edificio han encargado un informe para averiguar las causas del derrumbe, que todavía se desconocen, aunque Aulet ha asegurado que la firma está "muy tranquila" porque todos sus permisos estaban en regla. Los vecinos de la calle Comte Borrell de Barcelona, que lucen en sus balcones pancartas contra el futuro paso del AVE por debajo de sus edificios, se han estremecido hoy con el fantasma de un nuevo Carmel ante el estruendo por el hundimiento parcial del inmueble número 223.

Algunos vecinos de los edificios colindantes al siniestrado se han lanzado sobresaltados a la calle pensando que el derrumbe afectaba a sus viviendas y no han podido evitar pensar en lo sucedido hace unos meses en el barrio del Carmel. El 5 de diciembre de 1990 en la calle Comte Borrell de Barcelona, donde hoy se ha desplomado parte de un edificio en rehabilitación de siete plantas, el derrumbe de un edificio provocó la muerte a tres personas y heridas a otras 43.

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