
Lo que para Antonia fue una decisión voluntaria, trasladarse a la casa de unos familiares, se convirtió en el episodio más cruel e inesperado de su vida. La joven de 23 años, de etnia minoritaria, fue retenida durante meses en un piso del barrio de Garrapinillos, Zaragoza, donde sufrió malos tratos, incomunicación y privación de alimentos.
El pasado 30 de diciembre, los familiares directos de Antonia presentaron una denuncia ante la Guardia Civil de Casetas, alertando que la joven había sido retenida por otros miembros de su familia, agredida físicamente y aislada de sus progenitores. Según la denuncia, tampoco se le permitía salir del domicilio ni comunicarse con sus familiares.
La investigación quedó a cargo del Equipo de Policía Judicial y del Equipo Roca de la Guardia Civil de Casetas, que se trasladaron al hospital para tomar declaración a la víctima. Tras analizar la información recabada, se determinó que Antonia se había mudado voluntariamente a la vivienda de sus familiares meses atrás, pero que con el tiempo comenzaron a impedirle comunicarse con sus progenitores, salir del domicilio y la obligaron a realizar tareas domésticas.
Durante el último mes, la joven solo pudo ingerir algunos vasos de agua. "Si los familiares con los que residía no estaban conformes con dichos trabajos, la agredían con golpes por el cuerpo y realizaban quemaduras con distintos objetos", señalaron desde la Guardia Civil. El día que trató de huir, recibió una paliza, le raparon el pelo y quedó incomunicada.
El testimonio de Antonia
La joven relató a El Heraldo de Aragón: "Físicamente estoy destrozada. No hay un sitio de mi cuerpo sin marcas". Agregó que su paso por la vivienda de Garrapinillos fue "un auténtico infierno en el que recibí palizas, me raparon el pelo, estuve incomunicada e incluso me prohibieron comer". Tras once días ingresada en el hospital, Antonia regresó a su hogar en Zaragoza junto a su madre y hermanos, aunque reconoce que aún sufre miedo: "Tengo mucho miedo. Cada vez que escucho un ruido estoy en la mirilla para ver quién es. No vivo tranquila ni descanso".
El viernes 2 de enero, la Guardia Civil detuvo a cuatro personas de la familia, acusadas de presuntos delitos de detención ilegal, lesiones y trato degradante. La investigación confirmó que la joven había sido retenida contra su voluntad durante varios meses y que las agresiones se intensificaron tras el intento de fuga en diciembre. Los detenidos quedaron a disposición judicial tras concluir las diligencias.
#OperacionesGC | Detenidas 4 personas por retener y agredir a una familia en Garrapinillos #Zaragoza
👮🏻♂️ Agentes de #PolicíaJudicial y #EquipoRoca han intervenido tras confirmarse la situación de una joven retenida contra su voluntad en un domicilio por miembros de su entorno… pic.twitter.com/TaGEBlaQbY
— Guardia Civil (@guardiacivil) January 8, 2026
La joven fue obligada a cumplir con labores domésticas, aislada de su familia y castigada físicamente cuando no cumplía con las exigencias. Aunque ya se encuentra en casa, las secuelas psicológicas persisten y Antonia continúa con miedo y ansiedad.

