
La Guardia Civil y la Fiscalía de Menores mantienen abierta una investigación por una presunta agresión grave entre dos menores ocurrida el pasado fin de semana en el municipio de Los Barrios, en Cádiz. La víctima es un niño de 11 años que, según ha denunciado su familia, habría sido retenido, amenazado y sometido a graves lesiones por un amigo y compañero de clase de 12 años.
Tal y como recoge el diario Área del Campo de Gibraltar, los hechos se produjeron cuando el menor acudió al domicilio del otro niño para jugar, aprovechando que este se encontraba solo en casa. Según el testimonio de Jonathan, el padre de la víctima, el episodio se prolongó durante varias horas e incluyó amenazas con un arma blanca, vejaciones, retención contra su voluntad y agresiones físicas que obligaron a la intervención de los servicios sanitarios.
Según la información publicada por el mismo diario, el niño logró finalmente escapar y regresar a su vivienda, donde fue atendido por su familia antes de ser trasladado a un centro sanitario. Las lesiones fueron evaluadas y documentadas en los correspondientes informes médicos. Por el momento, el menor permanece bajo seguimiento médico y psicológico debido al fuerte impacto emocional sufrido.
"Le quemó sus partes íntimas"
El padre del menor ha explicado que su hijo presenta quemaduras y ampollas en distintas partes del cuerpo. Según su relato, algunas de estas lesiones se habrían producido al calentar un cuchillo con un mechero y aplicarlo sobre la piel, así como mediante el uso de un aerosol en contacto con una llama para formar "un lanzallamas". Las heridas afectan no solo a las piernas y los pies, sino también a glúteos y zonas íntimas, según ha indicado el padre al mismo medio.
El caso también ha sido abordado en el programa Espejo Público, de Antena 3, donde el padre del menor ha relatado con dureza cómo, presuntamente, su hijo fue amenazado para que se desnudara y sufrió quemaduras en varias zonas del cuerpo. "Le puso el cuchillo en el cuello para que se desnude... le pone un trapo en la boca y empieza a calentar la hoja del cuchillo y a ponerle las marcas por el cuerpo", ha señalado.
"En forma de lanzallamas empieza a quemarle sus partes íntimas, los pies, brazos, cuello...", ha lamentado. El episodio de agresiones se prolongó durante un par de horas, "hasta las 20:30 horas no pudo escaparse", ha asegurado en el programa de Antena 3. "Si duele una quemadura de un cigarro, no puedo imaginar lo que ha tenido que pasar mi hijo".
"Estoy en shock, no duermo me duermo con la imagen del otro niño haciendo cosas a mi niño", ha añadido Jonathan. Asimismo, el padre ha subrayado el profundo impacto psicológico que el suceso ha tenido tanto en el menor, asegurando que su hijo se encuentra en estado de shock y que aún no es consciente de la gravedad de lo ocurrido ni del riesgo vital que pudo haber corrido.
Denuncia presentada
La familia ha presentado la denuncia el pasado día 10, lo que motivó la actuación del Equipo de Mujer y Menor (Emume) de la Guardia Civil, que abrió diligencias y trasladó el caso a la Fiscalía de Menores de Algeciras. Según la legislación vigente, al tratarse de un menor de 12 años, el presunto agresor es inimputable penalmente al no haber cumplido los 14 años.
La denuncia detalla que, durante el tiempo que la víctima permaneció retenida, el otro menor le habría quitado el teléfono móvil y respondido mensajes haciéndose pasar por él, incluso comunicando a su padre que se quedaría a comer y preguntando si podía dormir fuera. El niño logró huir cuando se le permitió salir momentáneamente a la calle, momento que aprovechó para regresar a su casa.
Desde la familia se ha pedido que se actúe con rapidez y diligencia para proteger al menor y evitar que hechos similares puedan repetirse. El padre ha insistido en que su única prioridad es la recuperación física y psicológica de su hijo.
Por el momento, las actuaciones permanecen bajo supervisión judicial y las autoridades han hecho un llamamiento a la prudencia y al respeto a la intimidad de los menores implicados, recordando que este tipo de casos deben abordarse con especial cautela y siempre atendiendo al interés superior del menor.


