
La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Palma ha dejado este lunes visto para sentencia el juicio contra un hombre acusado de violar a su hija de tres años y contagiarle gonorrea. El procesado ha negado los hechos y ha defendido que el contagio pudo producirse de manera accidental mientras se duchaban juntos o al secarse con la misma toalla.
Durante su intervención, el acusado ha asegurado que no sabía que padecía gonorrea, aunque ha reconocido que sentía escozor en los genitales. Ha admitido que en algunas ocasiones se introducía en la bañera llena de agua después de orinar y que posteriormente se bañaba la niña. Según ha explicado, en esos momentos pudo producirse algún contacto físico accidental, siempre sin carácter sexual.
El hombre se ha definido como "muy dejado" en cuestiones de higiene personal. "Me lavo la cara por la mañana y ya no me lavo más", ha señalado. La defensa ha sostenido que la transmisión de la enfermedad pudo producirse por el uso compartido de toallas o los baños, descartando la existencia de una agresión sexual.
El testimonio de la madre
La madre de la menor, expareja del acusado entre 2018 y 2022, ha ofrecido una versión distinta sobre los hábitos del procesado durante la convivencia. Ha afirmado que entonces mantenía una higiene adecuada, aunque después recayó y tenía "vicios de todo tipo", como alcohol y juego. "Nunca había dinero en casa", ha declarado, añadiendo que ella se hacía cargo en exclusiva del hogar y de las hijas.
La mujer ha explicado que fue el pediatra quien le informó de que la niña padecía gonorrea. Tras conocer el diagnóstico, el acusado se ofreció a realizarse pruebas médicas y le comentó que sufría molestias en los genitales.
La madre reclama ahora una compensación por los daños morales sufridos por la menor, aunque la defensa ha presentado un documento firmado por ella en el que renunciaba a cualquier indemnización a cambio de una cantidad de dinero.
La mujer ha afirmado que pensaba que se trataba de una manutención y que firmó siguiendo el consejo de su abogada, convencida de que el fiscal la representaría.
Informes policiales y periciales
Una agente de la Policía Nacional ha declarado que un médico forense le indicó que la gonorrea solo se transmite por contacto sexual, descartando la posibilidad de contagio por compartir una toalla. En la misma línea, una técnico de la Unidad de Valoración de Abuso Sexual Infantil (Uvasi) ha explicado que las entrevistas realizadas a la menor ofrecieron resultados compatibles con un episodio de violencia sexual. Según ha recordado, cuando se preguntó a la niña si alguien le había hecho daño, respondió: "fue papá".
En la parte final del juicio, las pediatras que atendieron a la menor cuando acudió al centro de salud por dolencias vaginales han señalado que el abuso sexual era el único escenario compatible con la transmisión de la gonorrea, al tratarse de una infección que se contagia por contacto íntimo entre mucosas.
El juicio ha quedado visto para sentencia con la Fiscalía manteniendo su petición de 15 años de prisión y el pago de una indemnización de 20.000 euros como autor de un delito de agresión sexual. El Ministerio Público considera inválido el documento de renuncia presentado por la defensa.
Según la acusación, el procesado aprovechó los momentos en los que se quedaba a solas con la menor y su condición de progenitor para agredirla sexualmente y someterla a tocamientos, contagiándole una enfermedad venérea de la que era consciente. La niña tuvo que recibir tratamiento médico durante cerca de un año.

