Las nuevas subprime ya están en camino, y amenazan con cobrarse nuevas víctimas en el mercado de crédito internacional. Según la citada encuesta, el temor a una nueva quiebra de cierta relevancia no se ciñe tan sólo a EEUU, sino que también podría acontecer en el seno de la UE, según la opinión de los inversores.
Ante este panorama no es de extrañar que el Fondo Monetario Internacional (FMI) haya estimado que la crisis de crédito pueda llegar a cobrarse hasta un total de 1 billón de dólares. Aunque otros analistas elevan dicha cifra hasta los 2 billones de dólares. Sirva como ejemplo la depreciación de los títulos hipotecarios de Fannie Mae y Freddie Mac, cuyo valor en Bolsa ha caído un 80 por ciento en lo que va de año.
Sus títulos han vuelto a bajar este lunes, tras los rumores a una posible recapitalización de estas compañías por parte del
Tesoro de los EEUU, según publicaba el semanario
Barron's. De hecho, el Gobierno de EEUU lleva meses preparando una
rescate financiero de gran calado.
Una fuente de la Administración Bush dijo a dicha publicación que las agencias estadounidenses de garantía hipotecaria promovidas por el Gobierno están siendo "informalmente persuadidas" por el Gobierno y el nuevo regulador, la Agencia Federal Financiera de Vivienda, para que aumenten su capital. Sin embargo, desde el Gobierno no confían en el éxito de las compañías en lograr este objetivo.
El mes pasado, el Gobierno de los EEUU hizo pública su intención de ayudar a las dos firmas, lo que está previsto supondrá un coste a los contribuyentes de unos
25.000 millones de dólares (16.998 millones de euros). Sin embargo, el rescate público de ambas entidades, debido a su insolvencia financiera, podría arrojar una
factura mucho más cuantiosa para los contribuyentes estadounidenses, tal y como adelantó este periódico. Fannie Mae y Freddie Mac presentaron a principios de este mes sus resultados trimestrales, con unas pérdidas de 1.530 millones y 530 millones, respectivamente.
Sin embargo, las pérdidas no sólo se están cebando con las grandes entidades financieras. Los
bancos regionales de EEUU registran también importantes recortes en sus valores bursátiles como consecuencia de la crisis de solvencia crediticia, tal y como ha recopilado
Bespoke Investments del índice de 1.500 bancos regionales USA.
Además, las principales aseguradoras de bonos hipotecarios de EEUU, tales como Ambac o MBIA, están tratando de resolver de un modo favorable a sus intereses los contratos financieros adquiridos con las entidades de crédito para evitar la obligación de sufragar las pérdidas ocasionadas por el deterioro de las hipotecas subprime.
Como resultado, sus acciones se siguen desplomando en la bolsa estadounidense. Tal y como avanzó
LD, la delicada situación de estas compañías financieras acrecienta, cada vez más, el riesgo de que la calidad de sus activos sufran una
nueva degradación por parte de las agencias de
rating (calificación crediticia).
A finales de 2007, las aseguradoras Ambac y MBIA (agencias
monoline) aseguraban bonos hipotecarios (CDOs) por importe de
“59.800 millones de dólares con apenas unos fondos propios de 12.610 millones”, según el último informe sobre la crisis
subprime elaborado por el
Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (OCE), al que ha tenido acceso
LD. Tal desequilibrio muestra una
“elevado riesgo de impago”.
El problema es que una degradación de las monoline provocaría “automáticamente la degradación de todos los productos que estaban asegurando. De modo que si, por ejemplo, una hipoteca subprime tenía un rating AAA (máxima calidad), tal degradación también rebajaría la calificación de ésta”.
”La degradación reduce, a su vez, el valor de los activos asegurados, de modo que sus tenedores (bancos en su mayoría) verán reducir seriamente sus patrimonios, al tiempo que tendrían que provisionar la depreciación de sus activos (writedowns)”, explica el estudio.
Degradación de activos
Por si fuera poco, “muchas instituciones (también los bancos) tienen reguladas sus reservas y su capital mínimo en función del riesgo de sus activos (por los acuerdos de Basilea). Dicho de otra manera, cuanto más arriesgado se vuelva el activo, más capital o más reservas (margen de apalancamiento) deberán poseer.
La degradación supondría que todas estas instituciones tendrían que captar más capital y más liquidez”, añade.
Por último, según el OCE, el sistema bancario estadounidense está “resistiendo temporalmente la crisis gracias a que la
Fed sigue descontando sus activos de mala calidad y, por tanto, les proporciona liquidez, trasladando inflación al resto de la sociedad. Sin embargo, la Fed en buena medida sólo acepta colateral AAA (máxima calidad) para sus operaciones, por lo que una degradación reduciría aún más su capacidad de expansión del crédito”.
Según esta entidad, “las agencias de rating tarde o temprano se verán forzadas a rebajar la calificación en cuanto lleguen los impagos de las agencias monoline”.
No es de extrañar que ante esta perspectiva, el mercado bursátil internacional mantenga su tendencia bajista. Según un reciente informe de Goldman Sachs, “la restricción del crédito (credit crunch) se mantendrá, como mínimo, hasta el próximo año. Además, la compra de acciones se resiente en EEUU debido a la “escasa accesibilidad al crédito, la abrupta caída del precio de la vivienda y el aumento del desempleo”.
De hecho, un reciente estudio del
Royal Bank of Scotland (RBS) advertía de que el mercado mundial se enfrenta a
“uno de los peores escenarios del último siglo”. La clave está en “mantener el efectivo. Esto es no perder el dinero ni el trabajo”, según
Janjuah, uno de los analistas más destacados de la City londinense tras su acertado diagnóstico de la crisis
subprime el pasado año. Por su parte,
Kit Jukes, director del mercado de deuda de RBS, alertaba de que
Europa no será inmune. “La debilidad económica se está extendiendo y los datos más recientes sobre la demanda de los consumidores y la confianza a nivel de la UE son nefastas”.
La falta de liquidez se acentúa
La
restricción del crédito ya es patente,
no sólo en España, en donde la concesión de hipotecas sigue disminuyendo en tasa interanual a niveles récord, sino también en otros países, como por ejemplo
Gran Bretaña. Así, la concesión de hipotecas por parte de los grandes bancos británicos cayó en mayo al nivel más bajo desde, al menos, 1997. Tan sólo se aprobaron 27.968 préstamos para la adquisición de vivienda (un 56,1 por ciento menos en tasa interanual). Y esta tendencia sigue su curso.
“Estas cifras ponen de relieve la extrema debilidad del mercado de la vivienda” en Gran Bretaña, según el analista de Citigroup Michael Saunders. De hecho este analista prevé que la caída del precio de los pisos británicos se mantendrá, como mínimo, durante los dos próximos ejercicios.
Algo similar acontece en el mercado inmobiliario español, en donde también se prevé una sustancial bajada de precios, así como un brusco reajuste que, en principio, se alargará en los próximos años. Por ello, el
credit crunch golpeará
con más fuerza que en otros países a la economía nacional.
El 60 por ciento de los bancos estadounidenses han endurecido sus condiciones para conceder crédito dirigido al comercio y a la industria (inclusive a pequeñas empresas). Casi el doble de entidades que 3 meses antes.

Además, casi el 80 por ciento (un porcentaje similar al del trimestre anterior) han reducido igualmente el crédito comercial destinado al mercado residencial.