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Desde la cofa

La caterva

El otro día David Pérez, alcalde de Alcorcón, explicaba, no está claro si más asombrado que indignado o todo lo contrario, las cuentas que le habían dejado los socialistas. Imagínense. El Financial Times había señalado a Parla como el epítome del despilfarro, la mala gestión y la desvergüenza, pues había acumulado una deuda de más de 180 millones de euros. Los socialistas, en Alcorcón, han comprometido 612 millones de euros sin pagar, más de 3.600 euros por cada vecino de cualquier edad. Unos quince mil euros para una familia de cuatro. ¿En qué se lo han gastado? En un centro cultural a medio construir de dimensiones gallardónicas, en un nuevo consistorio para que el alcalde trabaje a gusto, también a medio hacer, en viajes que darían para once novelas de Julio Verne si no fueran viajes tan prosaicos, en comilonas dignas de la última página de Asterix y Obelix... en todo lo que se les había pasado por la cabeza.

Desde luego que un desmadre como este va más allá de la mera aplicación del socialismo a la gestión municipal. ¿Hay algo más que explique este desmán? Quizá la persona de su alcalde, Enrique Cascallana. Todo lo que se pueda decir de él es poco. ¿Y qué decir del anterior alcalde de Legañés, Rafael Gómez Montoya, y, para el caso, de todos los que fueron considerados "peores alcaldes de España", la mayoría de los cuales eran del PSOE?

Demos un pasito en el escalón hacia arriba. No es ya la gestión que hayan hecho, en sus respectivas comunidades, Manuel Chaves, Marcelino Iglesias, Rodríguez Ibarra, José Bono y demás. Lo que sorprende es la calidad humana de esta gente. Pero miremos al Gobierno, con los Blanco, Moratinos, Camacho, Bermejo, las Pajín, Aído, Maleni Álvarez, Carmen Calvo... ¿Qué gente es esta? ¿Cómo es posible que hayan llegado tan alto?

La fuerza electoral del PSOE estremece. En una situación como la actual, que tenían que estar luchando por no quedarse en el grupo mixto, el PSOE podrá superar, todavía, los cien escaños. Son una máquina política y electoral sin rival en nuestro país. Pero algo les falla. Tenían que atraer a muchos de entre los mejores españoles inclinados por la política y sorprende la caterva de vendemantas y ambiciosos sin escrúpulos que llevan a las máximas responsabilidades políticas de nuestro país. No, no me he olvidado de Rodríguez Zapatero. Esta nueva clase política profesionalizada echa para atrás en general, pero el caso del PSOE es llamativo. En el congreso de refundación que hayan de celebrar después de las elecciones tendrán que mirarse a la cara y plantearse qué hace que la principal fuerza política de la izquierda sea peor reclutando a gente que las oficinas del INEM.

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