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Desde la cofa

Reutersgate

Un ave cubierta de un espeso manto negro fue la imagen de la guerra de Irak. Recorrió los telediarios de todo el mundo y por el contexto se convirtió en una especie de denuncia estólida de la guerra. Con el tiempo se ha convertido en un icono del comportamiento de los medios de comunicación, tolerantes con la manipulación y el engaño hasta el punto de repetir, todos, una imagen falsa, evidenciable para cualquier ornitólogo. Las guerras se suceden, pero la preferencia de ciertos medios por la manipulación, no.

El último caso lo ha protagonizado la agencia Reuters, que ha enviado a los medios una fotografía manipulada de Beirut, que pretendía aumentar la impresión que se llevara el público del caos de destrucción causado por Israel en la ciudad. Como en el caso Rathergate, las bitácoras han vuelto a aportar su capacidad descentralizada para controlar lo que aparece en los medios de comunicación y develar sus manipulaciones. En este caso ha sido el gran blog Little Green Footballs, que ha dado la voz de alarma.

Pero hay una diferencia entre este caso y el de los documentos auténticamente falsos lanzados sobre el público por Dan Rather. La foto de Reuters está tan torpemente cambiada que cabe preguntarse cómo es posible que un editor de la agencia la haya podido aprobar. No hace falta ser un experto para que a uno le salte la manipulación a los ojos. Sólo una complicidad con la mentira puede explicarlo. Afortunadamente la agencia ha rectificado, ha advertido a los medios del error, y ha pedido disculpas. Pero las va a tener que multiplicar, porque se han encontrado más fotos manipuladas por la misma mano, la de Adnan Hajj.

Como en el caso del veterano periodista de la CBS, seguramente los muñidores de la fotografía y de su distribución a los medios están convencidos de haber contribuido a la verdad por medio de su mentira. Porque hay quien entiende el periodismo como la propagación de la verdad, pero ésta con la propia ideología al margen de los hechos. Si las bombas israelíes no causaron un efecto tan aparente sobre Beirut, da igual, se puede manipular la imagen porque con ello se estará contribuyendo a "la verdad", que Israel no tiene derecho a defenderse y todo lo que sea responder a los justos ataques en su contra es inadmisible.

Pero los medios no están solos. El bloguerío observa y denuncia y el periodismo disperso no va a permitir que las mentiras y manipulaciones anden más de dos pasos. Eso que ganamos los ciudadanos.