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El nuevo Frente Popular

García Atadell al mando

El Gobierno regalará hasta 135.000 euros (más de veinte millones de pesetas) a los familiares de personas "fallecidas en defensa de la democracia durante la transición". ¿Quiénes son esas personas? Durante la transición, y después, la inmensa mayoría de las personas asesinadas lo han sido por grupos marxistas y socialistas como la ETA, el GRAPO, el FRAP, Comandos Autónomos, separatistas catalanes, etc. Pero me temo que para el Gobierno sus víctimas sólo merecen el olvido. Por el contrario, son los miembros de partidos totalitarios de izquierda y de los mismos terroristas muertos o asesinados los "fallecidos en defensa de la democracia", a juicio de un Gobierno que ha sido el mayor colaborador que la ETA ha encontrado hasta el presente, que se identifica con los chekistas y asesinos de la guerra civil y que está arruinando los pilares de la democracia y de la convivencia en libertad en España.

Cuando llegó la transición, chocaron dos tendencias fundamentales: la reforma, que suponía, desde luego, legitimar el franquismo (pues la democracia salía de él) y la ruptura, con la pretensión de enlazar con el Frente Popular, pintando como democrático a aquel conglomerado de totalitarios, golpistas y racistas (tan aficionado a la guerra civil que no solo la organizó contra las derechas, sino que montó otro par de tales guerras entre sus mismos componentes). Los rupturistas de la transición integraban "un amplio espectro", como solía decirse, desde la ETA a ciertos democristianos, pasando por comunistas, socialistas, pacifistas, separatistas catalanes ligados o menos ligados al terrorismo, cristianos "progresistas" y muchos más. El carácter democrático de aquella enorme sopa de siglas era parejo al del Frente Popular que les inspiraba, pero por suerte no se impuso su "ruptura". Como decía Alfonso Guerra del "juicio al franquismo", no hubo entonces condiciones para hacerlo, pero ahora sí creen que pueden ir de una buena vez a por aquella ruptura a la que sólo permanecieron fieles la ETA y unos pocos más durante estos años.

La actitud de este Gobierno queda más de relieve cuando estas medidas se completan con nuevas prebendas a los miembros de las Brigadas Internacionales, una especie de ejército particular de Stalin que contribuyó a alargar la guerra y en cuyas filas, como dentro del Frente Popular, tanto abundaron los asesinatos. Los socialistas se identifican, una vez más, con toda esta gente y todas estas cosas. Podríamos llamarlo, sin injusticia, "el Gobierno García Atadell", en memoria de aquel distinguido socialista tan elogiado por la prensa de izquierda hasta que tuvo el desliz de irse con el botín sin compartirlo con sus jefes. Sin duda un desliz menor para el partido de Filesa, Rumasa, el GAL y similares; el partido beneficiario, activamente beneficiario, del 11-M, el que llamaba asesino a Aznar y disculpaba a los causantes –según él mismo– de la matanza. Esta es la verdad irrebatible y alguien tiene que sostenerla si no queremos que la sociedad española se hunda en la basura y el deshonor.