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Perspectivas en Vasconia, 1

En el último cuarto de siglo se ha ido creando en Vasconia un cacicato nacionalista, casi un régimen, cuyos puntos de apoyo son:
A. Un entramado de intereses económicos con una buena dosis de corrupción y amiguismo.
B Un clero que en buena medida antepone el mensaje nacionalista al mensaje cristiano, y es capaz de presentar a asesinos profesionales como bienaventurados “perseguidos por causa de la justicia”, o de encontrarles todo tipo de justificaciones.
C La prevalencia de una propaganda de odio, abierto en unos casos, soterrado en otros, pero persistente y muy intenso, contra España y lo español.
D El empleo del asesinato y la intimidación: un sector nacionalista utiliza el terror para tratar de imponer directamente sus postulados, y otro sector lo explota de modo indirecto, como chantaje y forma de presión para avanzar en su ideal secesionista.

Como resultado de todo ello, la población vasca disfruta de unos grados de libertad y seguridad muy inferiores a la media española. En realidad puede decirse que la democracia allí, sobre todo en los pueblos menores, apenas existe. La situación ha llegado a hacerse sumamente grave, con amenaza de ruptura social y perspectivas balcanizantes a medio plazo. Ello exige prestar la máxima atención al problema, antes de que se vuelva incontrolable.

Lo primero a observar es que esta realidad se ha ido densificando durante muchos años sin encontrar resistencias, más aun, con la colaboración de los propios partidos democráticos. Por tanto, cambiar las cosas va a exigir un esfuerzo denodado. Y aun si se realiza ese esfuerzo, como es de esperar, no deben esperarse resultados inmediatos o a corto plazo. Las próximas elecciones traerán probablemente un avance de las posiciones democráticas, pero difícilmente habrá un vuelco o un cambio capaz de variar de manera sustancial la actual situación. No obstante, cualquier avance debe ser mirado con optimismo, pues hay que tener en cuenta que la resistencia al cacicato nacionalista ha empezado hace muy pocos años y está en sus balbuceos organizativos. Las fuerzas democráticas deben plantearse una acción prolongada, sin dejarse abatir por reveses pasajeros o por la lentitud de la marcha, forzada por los pasados errores. Y éstos no se corregirán si no se toma clara conciencia de ellos... .