Opinión
Noticias y opinión en la red
Nacionalismo vasco

¿Qué hará el PSOE?

Detrás de ETA-Batasuna está el PNV, condenando retóricamente los asesinatos pero tratando de sacar tajada de ellos y de sabotear cualquier acción real contra ellos. Y detrás del PNV está el PSOE-PRISA, condenando retóricamente sus medidas desestabilizadoras, pero tratando de sabotear la firmeza del gobierno frente a ellas, y de formar frente común con los desestabilizadores.

La argucia del PSOE-PRISA es que el PNV es un partido democrático, y que no debe ser echado “a la cuneta”, como si la agresión y el peligro vinieran de la defensa de la ley por el Gobierno, y no de la perversa corrosión de la ley por el PNV. En apariencia, el PSOE se mantiene firme en la lucha antiterrorista; en la práctica diluye la eficacia de esa lucha y diluye el estado de derecho. La esperanza, con la que juega demagógicamente, de atraer al PNV a la senda constitucional, sólo ha llevado y sólo puede llevar a apartarle a él mismo de dicha senda.

La aparente firmeza del PSOE tiene dos causas: los golpes que el mismo partido ha recibido de los terroristas, y el temor a perder votos, dado el hartazgo de la población hacia los criminales. Pero estos hechos entran en contradicción con la corriente y la doctrina principales en el PSOE-PRISA, que tienden a menospreciar los intereses de España y de la democracia, e incluso a socavarlos activamente. Tradicionalmente ha defendido la vía de la claudicación, presentada como negociación, frente al terrorismo nacionalista vasco, y se ha mostrado dispuesto a modificar incluso el Estatuto o la Constitución, no en beneficio de una mayor democracia y cohesión nacional, sino precisamente en beneficio de los antidemócratas y de una disolución práctica de la unidad española. ¿Qué otro sentido tienen las declaraciones de Rodríguez Zapatero prometiendo una luna de miel con Ibarreche si gana las elecciones? En cada problema serio que España tenga, ha sido y seguirá siendo así. Véase el conflicto con Marruecos, donde ha apoyado al tirano marroquí y socavado la posición del gobierno español.

La raíz profunda de estas actitudes está en una tradición muy larga y asentada, que necesitaría un largo análisis. Viene a ser algo semejante al PNV, para quien es prioritario evitar una “lucha de hermanos” entre él y los asesinos de ETA, y a favor de los despreciados maketos. A una buena parte del PSOE-PRISA, la unidad de España le suena a cosa franquista, y la democracia liberal nunca le ha atraído demasiado, porque las libertades chocan con sus concepciones e intenciones estatistas y socializantes, menos agresivas tras la pérdida del marxismo, pero siempre influyentes, y mucho, en el partido. El realismo obliga al PSOE-PRISA a aceptar y adaptarse a la unidad y la democracia, pero los prejuicios doctrinales y las ilusiones profundas le impelen en dirección contraria. Ahí está la causa profunda de su ambigüedad y de su tendencia irremediable a carcomer los principios de nuestra convivencia.