
Sus principales síntomas son el cansancio, la falta de motivación, la dificultad para concentrarse y la ansiedad.
El mejor remedio es la prevención. Una buena solución es ir incorporándose a la rutina poco a poco y no estresarse intentando solucionar todos los problemas el primer día. Ir acostumbrándose a los horarios y dietas es importante, tanto en adultos como en niños, un colectivo especialmente sensible a la vuelta de las vacaciones.
