
El archipiélago ha cerrado el primer cuatrimestre con una estadística que invita a la reflexión: 18,58 millones de pasajeros pasaron por las terminales de AENA, registrando una pérdida neta de 150.000 viajeros respecto al mismo periodo del año anterior. En una economía que se mueve gracias al turismo, estos datos muestran cómo se está gripando el motor económico del archipiélago, que mueve el resto de sectores de las islas.
El resultado de este decrecimiento en la economía canaria es una multiplicación muy sencilla que nos refleja la pérdida total respecto a otros años que está teniendo Canarias. La ausencia de esos 150.000 pasajeros, multiplicada por los 178,16 euros de gasto medio diario que estima el Istac, supone que han dejado de circular por el tejido productivo canario algo más de 26,7 millones de euros en lo que va de año.
El frenazo de abril
El dato del mes de abril es el más preocupante. En apenas treinta días, los aeropuertos insulares gestionaron 4,42 millones de pasajeros, lo que supone un tajo de 160.000 usuarios menos que en el abril anterior.
Los pilares del sistema, bajo mínimos
La geografía del retroceso se ceba con quienes sostienen el grueso de la estructura productiva. Tenerife Sur, verdadera zona de máquinas del turismo canario, ha visto cómo se esfumaban 94.000 pasajeros en un solo mes. Por su parte, Gran Canaria no se queda atrás en el balance de daños, con una pérdida de 37.000 usuarios respecto al ejercicio previo.
Lanzarote y Fuerteventura también aportan su grano de arena a este enfriamiento, dejándose por el camino 27.000 y 39.000 viajeros respectivamente. Resulta llamativo que la salud de la economía regional tenga que fiarse ahora al empuje de El Hierro, que apenas suma 1.800 pasajeros a su estadística, o de La Gomera, con un incremento de 650 personas. Cifras que, aunque positivas en lo local, difícilmente servirán para pagar la fiesta del gasto público que se sostiene sobre los grandes aeropuertos internacionales.
La carga: el último refugio del movimiento
El único dato que parece ignorar el letargo es el de las mercancías. Con 530 toneladas más transportadas en el cuatrimestre, el movimiento de bienes parece más resiliente que el de las personas.
Canarias se adentra en la temporada estival con la incógnita de si esta pérdida de presión en los aeropuertos es un bache pasajero o el aviso de que el motor, tras años de régimen alto, empieza a notar la falta de mantenimiento. Por ahora, las terminales ya han dictado sentencia: hay 150.000 razones menos para el optimismo.


