
La administración de un ayuntamiento no se mide por la capacidad de generar debates teóricos en los plenos, sino por la efectividad de las máquinas trabajando en la calle. El municipio tinerfeño de El Rosario, caracterizado por una orografía compleja y una alta dispersión poblacional, se encuentra actualmente ejecutando una profunda remodelación de sus infraestructuras públicas. Bajo el mandato de Escolástico Gil, el consistorio ha impuesto una línea de actuación estrictamente técnica. El objetivo de este modelo pragmático es acometer la rehabilitación del firme, la actualización de las redes de suministro y la adecuación del espacio público, priorizando la operatividad y la seguridad vial frente a cualquier otra consideración política.
La intervención de mayor envergadura que vertebra esta estrategia es el tercer plan de asfaltado municipal. Este despliegue operativo cuenta con un presupuesto adjudicado por un importe exacto de 1.225.867 euros. La planificación técnica contempla la renovación de la capa de rodadura en un total de 44 calles repartidas entre los núcleos de La Esperanza, Las Barreras, Machado, El Chorrillo, Llano Blanco, Llano del Moro, Costanera, Tabaiba, Los Toscales y Barranco Hondo. No se trata de un simple parcheo superficial. Los pliegos exigen el fresado del pavimento deteriorado, el saneamiento de las bases que presentan hundimientos, el rasanteo de las tapas de registro y el posterior extendido de la nueva mezcla asfáltica.
El cronograma de este tercer plan ya arroja resultados definitivos sobre el terreno.
La carretera de acceso a la urbanización de Costanera se convirtió en la primera vía completada dentro de este despliegue. En la zona de Machado, la maquinaria pesada ha avanzado sobre la calle Fuentecilla y ha culminado los trabajos en la vía de conexión directa con Llano Blanco. A esto se suma que la administración local ha tenido que ajustar el presupuesto en tiempo real, autorizando recientemente una inyección adicional de 200.000 euros para poder incorporar y sufragar la mejora vial específica en el sector de Las Barreras, garantizando así que ningún tramo crítico quede excluido del proyecto.
Una obra pública ejecutada con rigor exige solucionar los problemas subterráneos antes de sellar la superficie. Asfaltar sobre tuberías obsoletas es un error que condena a los ayuntamientos a reabrir zanjas meses después, dilapidando el dinero del contribuyente. Para evitar esta negligencia, las brigadas municipales han tenido que acometer la sustitución previa de las infraestructuras subterráneas. En los núcleos de El Chorrillo y Las Barreras, el consistorio ha renovado de forma íntegra un kilómetro de la red de abastecimiento de agua. Las excavaciones y la instalación de las nuevas conducciones se ejecutaron meticulosamente de manera previa al asfaltado en vías concretas como la calle Labrador, el camino Candelaria y la calle Transversal Las Barreras, atajando de raíz las fugas de agua y garantizando la presión del suministro.
Las intervenciones estructurales no se limitan a las zonas altas, sino que alcanzan a los núcleos de la costa y las medianías, áreas que arrastran un déficit histórico de mantenimiento desde su construcción hace décadas. El proyecto técnico diseñado para Tabaiba Alta y Media plantea una renovación integral del entorno urbano. Esta actuación obliga a levantar las calles para sustituir por completo la red de abastecimiento de agua, actualizar el sistema de saneamiento a las normativas medioambientales vigentes, soterrar las líneas de telecomunicaciones, renovar el alumbrado público con tecnología de bajo consumo y reconstruir el acerado en nueve calles distintas. Es una cirugía urbana mayor, indispensable para frenar la degradación de estas zonas residenciales.
En el litoral, la exigencia técnica se ha centrado en garantizar la seguridad física de los transeúntes. El Ayuntamiento ha dado por culminadas las complejas obras de consolidación y mallado de los acantilados. Esta intervención, que requiere el trabajo de operarios especializados en trabajos verticales para fijar redes de acero a la roca, ha sido el paso técnico imprescindible para frenar los desprendimientos. Solo tras certificar la estabilidad de la ladera se ha autorizado la reapertura oficial del sendero peatonal que une Radazul y Tabaiba, devolviendo a los vecinos el acceso seguro a la playa del Moro y habilitando de nuevo el uso del solárium.
Toda esta maquinaria en movimiento es la continuación directa de una política de infraestructuras sostenida en el tiempo. Las actuaciones actuales complementan los resultados del segundo plan de asfaltado, un proyecto que previamente renovó otras 30 vías de núcleos urbanos y rurales del municipio mediante una partida superior a los 1,3 millones de euros. La realidad de la gestión municipal en El Rosario obedece a números, plazos de ejecución y toneladas de asfalto. La exigencia de los contribuyentes es clara: exigen aceras transitables, carreteras que no destrocen los vehículos y servicios públicos que funcionen sin interrupciones.
La hoja de ruta de Escolástico Gil asume esta realidad con frialdad, demostrando que la verdadera rendición de cuentas de un alcalde consiste en materializar el presupuesto público en obras terminadas.
Director de Libertad Digital Canarias. Profesional del periodismo con 28 años de experiencia. Compatibiliza esta labor con la dirección de Es Radio Tenerife desde el inicio de la cadena y con la presentación en Canal 4 Televisión Tenerife.



