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Katy Mikhailova

El mal gusto de las alemanas

Me cuentan que en Alemania la moda es un bolso Louis Vuitton acompañado de una ropa bastante fea. ¡No saben combinar!

Katy Mikhailova
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Me cuentan que en Alemania la moda es un bolso Louis Vuitton acompañado de una ropa bastante fea. ¡No saben combinar!

El mal gusto en el vestir de los alemanes –y las alemanas, sobre todo- es bien conocido por todos. Me cuentan, de primera mano, que ir por las calles es cruzarse continuamente con un bolso Louis Vuitton acompañado de una ropa bastante fea. ¡No saben combinar y parece que la prenda fetiche es ese bolso archiconocido y visto hasta la saciedad, incluso de la mano de manteros que los venden! De ahí el dudoso origen del bolso con el que te cruzas, ¿todas habrán pagado una media de 700 euros? Parecen un rebaño de ovejas cuyas etiquetas es el clásico monograma "LV" en tonos camel y marrón forrado de plástico caro. ¡Por ese precio, les recomendaría en Purificación García un bolso de piel y sobraría hasta para unos zapatos!

Pues bien, en 2013 Inditex tiene previsto abrir un Pull&Bear en el país de las salchichas y las cervezas. Una línea de Inditex a la que tildan de "enseña especializada en moda joven", y añadiría yo: de poquísimo gusto y escasa calidad. Pero para gustos, colores. No voy a ser yo la que dé lecciones de moda. El imperio de Amancio, presidido por Pablo Isla –que cada vez le da un toque más renovado y moderno a la empresa-, ya cuenta con 4 firmas en este país: el Zara al que todos hemos acudido alguna vez a modo de socorro y supervivencia, el Bershka pensando en las chonis del "Móstoles alemán", Massimo Dutti, y Zara Home. Inditex empezó operando en el mercado alemán de la mano de un socio local Otto, especializado en la venta por catálogo. Y en 2010, el imperio de Zara se hizo con el cien por cien de su filial alemana al comprar el 22% de esta sociedad.

Retomando el tema anterior, el que piense lo contrario sobre el estilo de la mujer alemana, que se acuerde del escotazo de Angela Merkel en la ópera de Oslo en 2008 –crassus errare el de su estilista; si es que tiene uno, porque con tanto estilista y asesor, así estamos como estamos en España-. Sin ir tan lejos, podemos aludir también a este verano cuando en la apertura del Festival de Bayreuth los calcetines-media en color carne se dejaron ver bajo un vestido que, con el contoneo de la canciller alemana, se levantó ligeramente para mostrar sus tobillos. Aún los alemanes no son capaces de olvidarlo. Como aquí algunos, que atacan a Ana Botella por haber accedido a hacerse un reportaje para la revista Telva y haber tenido 3 cambios de vestido. Después sale un diputado de Amaiur defendiendo a presos etarras en el Congreso y los mismos que se quejan de lo otro, callan con esto. ¡Incoherencias de la izquierda más federalista! La izquierda siempre ha tenido celos del vestir bien –les sabía y les sigue sabiendo a símbolo de capitalismo-, pese a que siempre han sido los primeros en derrochar lo que no tenían.

Y hablando de vestir y de descuentos, según un estudio llamando "Fabricante y Distribuidor" realizado por TNS, un descuento en un producto influye en la compra del mismo sobre un 72% de los consumidores españoles. Según la empresa especializada en estudios de mercado, el 50% de los compradores afirman tener en cuenta las promociones y hacerse con productos de marcas que consumen habitualmente; dicho de otra forma, si una víctima de la moda adicta a las firmas de lujo italianas se encuentra con un bolso de Versace a un 40% más barato, hay mucha probabilidad de que se haga con él. El 15% de los consumidores suelen aprovechar la promoción sin importarle la marca pero sí el producto buscado; y el 33% restante de consumidores no pueden dejar escapar la oportunidad: clásico argumento de "esto está más barato, así que hay que comprarlo", que me recuerda mucho a esas personas incapaces de dejar pasar algo que viene acompañado de la palabra "gratis".

Y en cuanto a la fidelización, en tiempos de adulterio textil por tanta competencia, ¿quién se mantiene fiel a la misma tienda de ropa? Esos pobres enamorados son solo un 4%, según el informe de TNS. Los demás, engañan –y se engañan, ¿por qué no?- con todas las marcas y puntos de venta que ven por doquier.

En cualquier caso, y pese a que el gasto de moda descendiera un 4,3% en Europa entre 2007 y 2012, los países del centro y el este de Europa serán –en teoría- los que permitirán que el consumo de moda en nuestro continente se recupere en los próximos cinco años, con un incremento del 9,3% hasta 2017, tal como informa Verdict Research, una empresa especializada en el estudio del comportamiento del consumidor y las tendencias del retail. Y veremos a ver qué nos seguirá aportando Alemania con sus alemanes y su poco gusto en la estética -si nos salimos del sector automovilístico- y la aportación del mismo a la moda española.

Véase Mercedes Benz, que le ha robado el puesto a nuestra Cibeles en la semana internacional de la moda española; ahora sí que es internacional, sí. Aunque mientras entre dinero, ¡adelante! Ahora les queda a nuestros diseñadores no solo crear la ropa, sino también venderla, que luego llegan las querellas de los empleados, los cierres de talleres y tiendas, la falta de solvencia y demás problemas por falta de gestión en condiciones. No hace falta que diga nombres, ¿verdad?

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