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Katy Mikhailova

Chorizos Bachiller

El año pasado, un gran porcentaje de los españoles ha comprado productos para la vestimenta que eran falsificaciones de firmas relevantes.

Katy Mikhailova
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El año pasado, un gran porcentaje de los españoles ha comprado productos para la vestimenta que eran falsificaciones de firmas relevantes.
Falsificaciones de moda | Cordon Press

Es lamentable que una panda de vagos y chorizos 'chupa-bote-papá-Estado' roben no solo a los españoles para comer chorizos, que es lo que son ellos a fin de cuentas, sino que también falsifiquen, desprestigiando bolsos de una firma española.

Por si fuera poco, coincide todo esto con un momento en el que conocemos que, según el informe 'El impacto económico de las falsificaciones en España' del Foro Europa Ciudadana, los españoles han destinado en 2012 un total de mil millones de euros a artículos de falsificación de marcas.

Bolsos de piel de Salvador Bachiller y bolígrafos del diseñador levantino Francis Montesinos –que el pobre no vende ni un triste jersey masculino, y ya no solo por el precio sino por esa estética tan poco 'hetero’-, que año tras año lucha por transmitir su arte en la opaca Cibeles, han sido los productos que ascendieron, como sabrán, a los 100.237,73 euros en 2009, datos que solo ahora conocemos. ¡Es increíble!

Es increíble primero porque, aun suponiendo que tales artilugios no fueran falsificaciones, no se entiende con claridad la razón de ser de tales regalos en el IX Congreso de la UGT.

Y si ya increíble es gastar dinero público en semejantes bienes innecesarios, el ‘no va más’ es que, para el colmo de los colmos, solo consuman un mísero bolso –aunque se agradece que al menos acudan a una firma española- y lo manden a China para crear 700 iguales partiendo del original.

Todo hay que decirlo… y es que esas falsificaciones no eran de esas cutres que hay por el metro de Madrid en el suelo, puesto que si bien el bolso verdadero oscila entre los 300 y 500 euros, la imitación les salió por algo más de 100. Barato no es. Supongo que el planteamiento de estos chorizos debía de ser algo así como "ya si se falsifica, que se falsifique como Dios manda". Bueno, Dios no, porque ellos no creen ni en la Divina Providencia ni en nada que no huela a pan y chorizo.

Desde luego el tema de los bolígrafos y las plumas me da mucho juego en todo esto –y por favor, no me descontextualicen al nombrar la palabra ‘pluma’ a sabiendas de que Francis es homosexual; esto no va de homofobia, como se me acusó en Twitter hace un par de semanas-. Esperemos que Francis se haya beneficiado de manera legítima en medio de todo esto, pues si algo no le falta al levantino es su talento y su arte.

Aunque el hecho de que se aproveche el dinero de subvenciones de los fondos de la UE para "invertirlos" en 19.207,27 euros en unos bolígrafos en 2009 para un congreso organizado por la UGT en Sevilla es de una desfachatez y tal cara dura que es para encarcelarles a todos estos sindicalistas. ¿Se hará algún día algo contra esta panda de inútiles?

Desde 1940 Salvador Bachiller, en la actualidad una marca de accesorios que empezó siendo un mero negocio familiar de venta de botones en Madrid, lleva luchando, como todos los empresarios de este país que trabajan y pagan sus impuestos, por posicionarse en el sector de la moda tan saturado en los últimos años. De hecho, estas navidades abrirán en la Calle Montera su primer ‘flagship-store’, de cuatro plantas, y tienen previsto expandirse por Europa. A pesar de la crisis, les va de lujo. Y nosotros lo celebramos desde aquí.

Lo cierto es que no sé hasta qué punto quizá esta panda de chorizos les han hecho un favor a la firma madrileña, ahora que se han descubierto esas facturas donde figuran sendas falsificaciones, puesto que tal vez más de uno se va a fijar más en los productos de esta marca española.

En cualquier caso he de comunicar que durante el año pasado un 8,5 de los españoles ha comprado productos para la vestimenta que eran falsificaciones de firmas relevantes, alcanzando un gasto medio de 108,8 euros por individuo, tal como lo confirma el informe anteriormente mencionado.

Desde aquí, y con honestidad, mando un mensaje a todos los españoles –liberales, sobre todo, porque los sociatas no quieren entender de estas cuestiones- para que paren ya de consumir imitaciones. Que, aunque suene frívolo y poco apropiado mi siguiente comentario, ya si se ponen ustedes a comprar falsificaciones, vayan a por los discos, que harán menos daño pues las discográficas, los cantantes, los compositores y todo ese ‘lobby’ que se han montado se han estado nutriendo en demasía con el canon digital. Pero, por fortuna, no tenemos a una Sinde que nos imponga un ‘canon de tela’ por cada prenda que paguemos… vamos… ¡que sería ya lo que faltaba…! Si es que no hay pan para tanto chorizo.

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