
Segunda jornada de juicio contra Marius Borg, el hijo de la princesa Mette-Marit. La jornada de hoy ha comenzado con el testimonio de una de las cuatro víctimas que, supuestamente, fue violada en la residencia real de los príncipes herederos en Skaugum, recordando el momento en que la policía le muestra un vídeo: «Al principio no lo creí. No podía creer que Marius me hubiera hecho algo así. Fue una verdadera traición y un shock. Veo que estoy completamente inconsciente. Ni siquiera parece que esté respirando. Nunca me había visto así». El fiscal le ha preguntado «¿Cree que la drogaron?» a lo que la víctima ha respondido: «Sí, lo creo, al cien por cien».
Después de un receso, ha llegado el turno de palabra de Marius Borg donde se presentó como una víctima del caso: «Me resulta increíblemente difícil hablar delante de tanta gente». Con la voz quebrada ha afirmado «La prensa me sigue desde que tengo tres años. Me han acosado y atormentado. El hecho de que tengan que sentarse en esta sala me parece absolutamente terrible» mientras rompía a llorar. Marius ha cargado contra la prensa mientras miraba al juez y señalaba la zona donde están ubicados los medios de comunicación: «Quiero todo menos atención. Sobre todo, en los medios. El grupo que está sentado detrás de mí consigue transformar todo en algo que no es».
Ha reconocido que «he vivido una vida con la que creo que muy pocos aquí pueden identificarse. Soy conocido por ser el hijo de mi madre. Nada más. He tenido una necesidad extrema de validación», afirmando que eso ha hecho mella en su salud mental desde muy pequeño.

En cuanto al testimonio de la víctima que ha intervenido en el juicio, ha asegurado que ella coqueteó con él durante la noche, aunque no confirma el primer encuentro sexual consentido que, según la víctima, tuvieron en un baño de Skaugum: «Eso no lo recuerdo». Tampoco recuerda haber tomado fotos y que «tuvimos sexo completamente despiertos y por voluntad propia, aunque tampoco lo recuerdo mucho». Marius ha reconocido que suele guardar en su teléfono imágenes o vídeos de sus encuentros sexuales en una aplicación encriptada, no para ocultar pruebas, sino porque son imágenes sensibles: «No me apetece ir pasando (en la galería del móvil) entre un montón de fotos íntimas, la verdad. Por eso las guardo en otro sitio, pero no para que desaparezcan. Y, en cualquier caso, nunca han sido para nadie más que para mí». También ha afirmado que esa noche probó la cocaína por primera vez.
Asimismo, ha aprovechado para defender a su madre, la princesa Mette-Marit referente a un polémico episodio de la investigación policial, cuando la prensa noruega publicó que se habían intentado destruir vídeos y fotografías que la policía encontró en el móvil de Marius: «Mucha gente ha especulado sobre si mamá sacó la tarjeta SIM. Eso definitivamente no ha sucedido. Mamá pagaba 'los platos rotos' de alguna manera».
En la primera jornada del juicio, Borg se declaró culpable del cargo de tráfico de drogas e infracciones de tráfico, así como «parcialmente culpable» de un cargo por lesiones. Reiteró su inocencia sobre los cuatro cargos por violación y los seis por filmar o fotografías sexualmente explícitas sin consentimiento ni conocimiento.

