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PRIMICIA

La reina Sofía representará a la Corona en el besapiés de Jesús de Medinaceli

La emérita mantiene el rito del primer viernes de marzo ante el Señor de Madrid, renovando un nexo histórico iniciado por la monarquía en 1819.

La emérita mantiene el rito del primer viernes de marzo ante el Señor de Madrid, renovando un nexo histórico iniciado por la monarquía en 1819.
Casa de S.M. el Rey

Como ha podido confirmar Libertad Digital, la reina Sofía representará nuevamente a la Corona en el besapiés de Nuestro Jesús de Medinaceli, el Señor de Madrid, de enorme vinculación con la monarquía española.

Una tradición que se celebra el primer viernes de marzo en Madrid, por el que cientos de miles de personas acuden a rezar, cumplir una promesa o dar gracias ante una de las imágenes religiosas más veneradas de España. Una imagen ligada a la casa ducal de Medinaceli, una de las más importantes de la nobleza de España, así como a la Casa Real española, que desde Fernando VII renueva anualmente la tradición de besar el pie izquierdo de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli.

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La Familia Real cumple anualmente con esta tradición. La reina Sofía estuvo por última vez en 2023, mientras que don Felipe ha acudido como rey en tres ocasiones, en 2018, 2024 y 2025. La primera vez que acudió a venerar la imagen de Jesús de Medinaceli fue en 1971, cuando contaba con apenas tres años, en compañía de sus padres. Posteriormente regresó en 1976, junto a doña Sofía y las infantas Elena y Cristina. Por su parte, doña Letizia tan solo ha acudido una vez, en 2004, unos meses antes de casarse y no ha vuelto.

La reina Sofía entrará en el templo bajo los acordes del himno nacional interpretado por el órgano de la iglesia. Como es tradición será recibida por Flavia Hohenlohe-Langenburg y Medina, miembro de la casa ducal de Medinaceli, así como por el padre Benjamín Echeverría, superior provincial de los frailes menores capuchinos y orden que custodia la imagen, y el hermano mayor de la archicofradía, Miguel Ángel Izquierdo. A continuación, se dirigirá hacia el interior donde besará el pie izquierdo del Cristo, renovando su compromiso con la venerada imagen y la tradición.

Desde hace semanas, los fieles ya esperan a que se abran las puertas de la Basílica de Jesús de Medinaceli ubicada en la madrileña calle de Jesús, y que se custodia en la iglesia de los RRPP Capuchinos. Ni el frío ni la lluvia debilitan la fe de las personas que ahí se concentran. Las puertas para acceder al besapiés abrirán a las 00:00 del viernes 6 de marzo y no cerrarán hasta que haya pasado el último peregrino, que podrían llegar a ser más de medio millón.

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El momento cumbre llega cuando se está ante la imagen del Cristo, cuando los fieles besan los pies y formulan tres peticiones, de las cuales, según la tradición popular, solo una de ellas será concedida.

Historia y devoción a Nuestro Padre Jesús de Medinaceli

Se trata de una imagen tan milagrosa como venerada, del siglo XVII vinculada a la escuela sevillana. Es una imagen 'de Sentencia' que representa a Jesús que, tras ser interrogado por Pilatos, lo presenta al pueblo diciendo: 'Este es el hombre, Ecce homo'. Mide metro setenta y tres centímetros, está de pie, con los pies desnudos, las manos maniatadas con una soga y la cabeza coronada por una corona de espinas. En su pecho luce el escapulario con la cruz trinitaria azul y roja, distintivo de haber sido rescatado. Su rostro, una mezcla de dolor y ternura, tiene la boca entreabierta, los párpados semicerrados mientras dirige la mirada hacia el suelo en actitud humilde.

La imagen llegó de la mano de los padres capuchinos cuando fueron nombrados capellanes de Mehdía o Mámora, en Marruecos y que los llamaron San Miguel de Ultramar. Cuando cayó esta plaza española, la imagen fue trasladada a la por entonces capital, Mequinez, donde el sultán Muley Ismael, en señal de desprecio a la fe católica, "mandó arrastrar la imagen por las calles y después que la echasen al foso de los leones, como si fuera de carne humana, para que fuese despedazada".

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Besapiés de Nuestro Padre Jesús de Medinaceli

Los padres trinitarios la compraron y rescataron en Fez, y por orden del rey Carlos II fue trasladada a Madrid en 1682. A su llegada, se organizó una procesión, a la que asistió la Familia Real, y todo el pueblo de Madrid, que lo erigió en su protector.

En 1710 fue fundada la Ilustre y Nobilísima Congregación de Esclavos de Jesús Nazareno. Como obligación principal, debían asistir "a la procesión del Viernes Santo, por la mañana, en que sale su Majestad por las calles", tal y como sigue haciéndose en la actualidad. Desde 1819 el rey de España figura como protector de la Esclavitud, y el duque de Medinaceli, aparece desde la fundación como Hermano Mayor de dicha Congregación, por ceder un terreno para la construcción de una capilla.

La imagen también sufrió los vaivenes sociales y políticos. En marzo de 1936, los vecinos evitaron que un grupo de milicianos se llevara la imagen para quemarla. En julio de 1936, los frailes que custodiaban la imagen decidieron envolverla en sábanas y ocultarla en la cripta bajo un montón de escombros. Un día después, la basílica fue ocupada por el batallón republicano de la diputada Margarita Nelken.

La imagen permaneció oculta hasta febrero de 1937, cuando un miliciano bajó a la cripta buscando madera para avivar el fuego y la encontró. La noticia del hallazgo llegó hasta la Junta de Defensa de Madrid, que decidió entregársela a la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico, un organismo republicano creado para evitar las destrucciones incontroladas de iglesias y conventos que caracterizaron los primeros días de la guerra, y proteger así sus obras de arte más valiosas. De ahí pasó a un sótano del Ministerio de Hacienda y después a la basílica de San Francisco el Grande. En noviembre de 1937 es trasladado dentro de un ataúd a Valencia, en un camión lleno de cadáveres. En marzo de 1938 fue trasladado a Cataluña y en febrero de 1939, formó parte de una expedición de 71 camiones, 1.868 cajas y 140 toneladas de peso hacia la sede la Sociedad de Naciones en Ginebra, en la que además del Cristo iban las obras más valiosas del Museo del Prado de Velázquez y Goya, entre otros.

Terminada la Guerra Civil, Jesús de Medinaceli volvería a Madrid el 14 de mayo de 1939, que celebró con una procesión extraordinaria desde el convento de la Encarnación hasta su emplazamiento tradicional, en la que se consideró como una de las mayores expresiones de fe popular que se han podido ver en las calles de Madrid.

Una tradición que Pascual Madoz narra en 1847: "esta imagen ha sido en todo tiempo para el pueblo de Madrid uno de los principales móviles de su devoción"

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