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¡Oh capitana! ¡Mi capitana!

He leído en los rótulos de un informativo de La Sexta que la infanta Leonor va a ser “Capitana Generala” y casi me da un patatús.

Rosa Belmonte
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la infanta Leonor | Archivo

Morenés ha conseguido que eche de menos a Carmen Chacón como ministra de Defensa. Hay cosas que esta no diría. Y mira que sus incapacidades son ilimitadas. Este Morenés. El converso es Jorge Fernández Díaz, de Interior, que va a misa todos los días, reza el rosario, hace un rato de oración, otro de lectura espiritual… Su rutina contada por él. Además, descubrió a Dios en Las Vegas, que es como descubrirlo en una tostada. O como ser convencido por la Jean Simmons de Ellos y ellas. Antes vivía "como si Dios no existiera". Después premió a la Virgen del Amor con la más alta condecoración militar, asunto que tiene previsto un juicio el 11 de junio por la demanda de las asociaciones Europa laica y Movimiento hace un Estado Laico. Que hayamos llegado a semejante pleito requeriría un guión de Rafael Azcona. Según la orden firmada por el ministro, los méritos de la Virgen eran "la dedicación, el desvelo, la solidaridad y el sacrificio". El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, cuando se celebró la ceremonia de imposición, dijo que no podíamos "permanecer indiferentes ante el poso de nuestra historia y de nuestro patrimonio cultural y espiritual".

Es cierto que la religión católica en España tiene un componente cultural del que no podemos desligarnos. Y eso implica la mantilla de María Dolores de Cospedal en el Corpus. O a concejales socialistas en una procesión detrás de la Virgen. Pero o somos laicos o no. El Gobierno. El Estado. Cuando Adela Cortina me daba clases de ética en el instituto nos preguntaba si era lícito que un Estado democrático fuera confesional. Lo decía por Gran Bretaña, claro. Pero en la práctica, España, con sus celebraciones religiosas y sus ministros también lo es en cierta forma. El converso es Fernández Díaz (el de la coletilla "Dios mediante") pero Morenés trae lo suyo de fábrica. Dijo el domingo que la infanta Leonor recibirá formación militar (menuda noticia) para que "en su día, cuando Dios quiera, sea jefa suprema de las Fuerzas Armadas como capitán general de las mismas". ¿Y era necesario decir tal obviedad? ¿Porque es mujer? Pero ya ese momento en que aseguró que "hay discusiones" sobre si el término “será capitana o capitán”... ¿De verdad hay discusiones sobre algo que va a pasar, si no hay una desgracia, dentro de muchos años?

Quizá el problema es que a estos condecoradores de María Santísima lo de capitana les suena a la Virgen. No solo porque de la del Pilar canten en la jota que no quiere ser francesa, que quiere ser capitana de la tropa aragonesa. Estoy acostumbrada a los vítores a la Virgen de La Fuensanta. Al habitual "Viva La Virgen de la Fuensanta" siempre se añade un "Viva nuestra Capitanana". Capitán, como juez (diga la RAE lo que diga), es un nombre neutro. El artículo bastaría para hacerlo masculino o femenino. Pero seguro que Carmen Chacón no habría tenido dudas ni permitido discusiones. Capitana y se acabó. Al final me he metido en esta tontísima discusión. He leído en los rótulos de un informativo de La Sexta que la infanta Leonor va a ser "Capitana Generala" y casi me da un patatús. Suena todavía peor que La pequeña coronela de Shirley Temple. Supongo que no seguiré viva, pero si llega el día en que tengamos una capitana generala (que suena a vivero murciano) me exilio. A Miami. Como Chacón. O más bien como Las chicas de oro.

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