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El dolor de Ramoncín, que ha perdido a su madre por coronavirus en una residencia

Ramoncín acaba de perder a su madre, de 98 años, fallecida en una residencia de ancianos tras contraer el coronavirus.

Ramoncín acaba de perder a su madre, de 98 años, fallecida en una residencia de ancianos tras contraer el coronavirus.
Ramoncín y su mujer | Cordon Press

Días tristes para Ramoncín, que acaba de perder a su madre, quien con noventa y ocho años vivía en una residencia de ancianos, en donde ha fallecido por la terrible enfermedad cuyo nombre ya cuesta cada vez más repetir, y que jamás lo olvidaremos. Fue una conocida artista de la copla, allá por los años 50 del pasado siglo, aunque Ramoncín nunca ha querido contar nada sobre sus ancestros.

Sí sabemos que Juan Ramón Martínez Márquez, que así se llama el cantante, vino al mundo el 25 de noviembre de 1955, en un sitio "muy madrileño". En efecto: Diana, su madre, se puso de parto, tomó un taxi pero no pudo llegar al hospital para dar a luz, sino en el coche, a la altura de la Puerta de Alcalá. Ramoncín no conoció a su progenitor y se crió con unos familiares de su madre, dado que ésta tenía que ganarse la vida en un hogar con muchos problemas económicos, actuando en diferentes espectáculos de variedades.

No llegó a ser una estrella de primera clase, en aquel tiempo de mediados los 50, que es cuando triunfaban plenamente Imperio Argentina, Juanita Reina, Conchita Piquer (que se retiraría muy pronto, en 1957), Antoñita Moreno, Lola Flores… Diana Márquez, la madre de Ramoncín, era muy guapa y cantaba agradablemente . Figuró en salas de fiestas madrileñas hacia 1949. Al final de ese mismo año hizo su presentación en el teatro Albéniz, junto a Luisita Esteso, que era una actriz-cantante cómica. Diana pasó luego al escenario del Fontalba, uno de los de más prestigio, situado en la Gran Vía madrileña, donde estrenó un espectáculo encabezado por Antonio Mairena, Queti Clavijo y los bailarines Teresa y Luisillo, que eran hermanos.

Y en otros, Diana Márquez compartió cartel en el Circo de Price con Gloria Romero, Rafael Farina, Marisol Reyes, Carmen de Veracruz, Custodia Romero, Amalia Molina, Tomás de Antequera, Pedrito Rico… Si citamos esos nombres, entre algunas legendarias artistas y otras también muy conocidas, lo hacemos en la creencia que servirán de recordatorio para cuantos lectores nuestros gusten de evocar a los grandes de la copla española. Del repertorio de Diana Márquez, con canciones grabadas, algunas de las cuáles pueden encontrarlas en YouTube, destacamos: las marchas "Rivales" y "Los ojos de la ventera"; las zambras "Tinieblas de mi querer" y "Cárcel de celos"; el pasodoble "Rosa de Benameji"; las bulerías "Doña Suspiros"; los tientos "Campanitas de la aldea"… Quintero, León y Quiroga compusieron para ella en sus espectáculos "Luces de feria" y "La venta de los toreros". Ya en los años 60 no supimos más de Diana Márquez, en la creencia de que había dado fin a su carrera.

Ramoncín nada ha tenido que ver con el mundo de la copla. Lo llamaban "El rey del pollo frito", desarrollando su faceta de cantante de pop-rock y heavy algunas veces a partir de finales de los 70, hasta la actualidad, cuando actúa al frente de una banda llamada Los Eléctricos del Diablo. Carrera desigual, que él ha sabido combinar con su presencia en tertulias televisivas, presentando algunos programas o interviniendo en unas cuantas películas. También ha escrito algunos libros, sobre todo aquel Diccionario Cheli, que aún se recuerda. Un personaje entre castizo y rockero urbano, que no deja indiferente a nadie, ni subido a un escenario ni cuando se relaciona con cualquiera.

A los "paparazzi" los tiene muy avisados, por si transgreden su derecho a la intimidad, que él defiende a capa y espada. Con alguno de ellos, incluso, llegó a las manos, para evitar que siguieran fotografiándolo con alguna de sus hijas. Genio y figura la de Ramoncín, que en esas circunstancias tenía todo el derecho del mundo para oponerse a pasar inadvertido. Sólo que debió frenar al máximo su aire, la agresividad que no podía contener. En otras circunstancias, normalmente es amable y divertido. Fuimos presentados por su colega Micky y aquella tarde, Ramoncín se ganó mi simpatía, olvidando a propósito que un día, años atrás cuando sus principios, me lanzó a la cara algo que no me gusta repetir. Provocaba entonces a su grey, o a pacíficos espectadores como yo, a veces con impulsivos salivazos.

Ha tenido Ramoncín una agitada vida sentimental, con tres mujeres en especial que le han dado tres hijas, a razón de una por compañera. La primera, llamada Ainhoa, que es la que le lleva sus asuntos artísticos, fruto de la única boda que celebró. Después vino un decenio compartido con la actriz Diana Polakov, con quien tuvo a la muy simpática y extravertida Andrea, con quien hablamos por teléfono hace algo más de un año. Nos contó que ha trabajado en producción de programas de televisión, en una agencia de seguros, y ejerciendo el arte de los tatuajes. Sobre su madre nos dijo que en la actualidad vive en Londres, ajena ya al mundo del cine. En cuanto a la tercera hija de Ramoncín, se llama Alenka, y es fruto de su unión con su última compañera.

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