
Después de ocho años de uno de los divorcios más complejos y mediáticos de Hollywood, Brad Pitt y Angelina Jolie han alcanzado finalmente un acuerdo. Según confirmó la revista People, el esperado pacto fue firmado el pasado lunes 30 de diciembre, aunque los detalles del mismo no han trascendido públicamente. Este acuerdo supone el cierre formal a una batalla legal marcada por acusaciones de abuso, disputas por la custodia de sus seis hijos y conflictos por el control de la lujosa finca francesa Château Miraval, valorada en 164 millones de dólares.
El abogado de Jolie, James Simon, explicó en un comunicado: "Hace más de ocho años, Angelina pidió el divorcio al señor Pitt. Ella y sus hijos dejaron las propiedades que compartían con el señor Pitt y se han enfocado desde entonces en encontrar la paz y sanar como familia". Añadió además que este desenlace ha sido agotador para su representada: "Esta es solo una parte en un largo proceso que se inició hace ocho años. Angelina está exhausta, pero está aliviada de que esta parte ha terminado al fin".
Una batalla judicial marcada por escándalos
El proceso de divorcio, que comenzó en 2016 tras una denuncia de Jolie por "diferencias irreconciliables", se vio rápidamente envuelto en un aluvión de acusaciones cruzadas. El incidente clave ocurrió durante un vuelo privado de Francia a California en septiembre de 2016. Según una demanda presentada en 2022 y filtrada por The New York Times, Pitt supuestamente asfixió a uno de sus hijos, abofeteó a otro y agarró a Jolie por la cabeza mientras la sacudía. Aunque el FBI investigó las acusaciones, no presentó cargos contra el actor.
Por su parte, Pitt negó estas acusaciones, y un portavoz declaró a The Hollywood Reporter: "Ella continúa repitiendo, revisando y reimaginando su descripción de un evento que sucedió hace seis años al agregar información completamente falsa cada vez que no obtiene lo que quiere. Su historia está en constante evolución".
El proceso judicial también se complicó debido a la recusación del juez John Ouderkirk, quien inicialmente había otorgado la custodia compartida de los niños. Jolie argumentó un conflicto de intereses debido a la relación profesional del juez con uno de los abogados de Pitt, lo que llevó a su destitución y a nuevos retrasos en el caso.
La sombra del Château Miraval
Otro foco de conflicto fue la disputa sobre Château Miraval, una propiedad en la Provenza francesa que la pareja adquirió en 2008 y donde celebraron su boda en 2014. Pitt demandó a Jolie en 2022 por vender su parte de la finca sin su consentimiento, incumpliendo, según él, un acuerdo previo. Jolie respondió acusando al actor de iniciar una "vengativa guerra en su contra" y calificando su demanda de "frívola".
El conflicto legal sobre la finca se ha extendido hasta 2024, con órdenes judiciales que exigen a Pitt entregar correos electrónicos y mensajes de texto relacionados con la gestión de la propiedad. Los abogados de Jolie sostienen que estas comunicaciones podrían revelar patrones de abuso y un intento deliberado de excluir a la actriz de las decisiones sobre la finca.
Un cierre discreto
A pesar del alto perfil del caso, ambas partes han hecho esfuerzos por mantener los detalles del acuerdo en la más estricta confidencialidad. Para ello, optaron por un juez privado, una estrategia común entre las celebridades para evitar que detalles sensibles lleguen a la prensa.
El acuerdo llega en un momento clave para Jolie, quien se encuentra en plena promoción de su última película, Maria, dirigida por el chileno Pablo Larraín, donde interpreta a la legendaria soprano Maria Callas. Recientemente, la actriz se dejó ver en los Governor Awards de la Academia de Hollywood acompañada por Knox, uno de los hijos más jóvenes que comparte con Pitt.