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Úrsula Andress fue estafada por su administrador, que se suicidó tras robarle 19 millones de euros

A punto de cumplir noventa años el próximo 19 de marzo, la actriz está viviendo una penosa situación económica.

A punto de cumplir noventa años el próximo 19 de marzo, la actriz está viviendo una penosa situación económica.

Las imágenes de Úrsula Andress, la primera chica Bond, saliendo de las aguas del mar Caribe, luciendo un espectacular bikini blanco, quedaron en la mente de millones de espectadores. Fue en la película James Bond contra el doctor No, que inauguraba en 1962 la filmografía de las aventuras del agente 007, basadas en novelas de Ian Fleming. Desde entonces, la vacilante carrera de la modelo suiza en el cine fue ascendente. Y aunque nada hizo después que superara en popularidad aquella secuencia, Úrsula Andress quedó consagrada como un sex symbol de la época, el decenio de los 60. A propósito: hace pocos años, se subastó aquel bikini blanco. Fue a manos de un fetichista, coleccionista de objetos de gente famosa, tras desembolsar treinta y cinco mil euros.

A punto de cumplir noventa años el próximo 19 de marzo, la actriz está viviendo una penosa situación económica: la ha estafado quien era su administrador, Eric Freymond, un tipo sin escrúpulos, que al saber que Úrsula le había pedido explicaciones de sus cuentas bancarias, viéndose sorprendido, optó por quitarse la vida, arrojándose a las vías de un tren, que lo arrolló en el momento.

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Sin duda alguna, Úrsula Andress pecó de confiada. Me viene a la memoria otro caso parecido, el de Luis del Olmo, cuyo administrador dispuso de un montón de dinero, la mayor parte del patrimonio del popular locutor, que se perdió al invertirlo en una revista de deportes.

Úrsula comprobó en su documentación bancaria que "le habían volado" los antes citados diecinueve millones de euros. Supo que su administrador había invertido ese dinero en cuadros, que apenas tenían valor en el mercado. Posiblemente dedicó otra parte a algún negocio que resultó fallido. La actriz lo denunció por administración desleal, falsedad documental y blanqueo de capitales. Entonces se enteró que el tal Freymond no era de fiar, sospechoso de haber estafado asimismo al heredero de la casa Hermès, de París. Y ya cuando la prensa suiza, dada la residencia de la actriz en ese país, publicó la noticia de que el hombre en el que había puesto toda su confianza y su dinero se había suicidado, Úrsula cayó en un estado depresivo, sintiéndose engañada al haber confiado sus ahorros a semejante individuo.

Fue niñera en Italia

Nacida en Berna, cantón suizo, de madre de esa misma nacionalidad y padre alemán al que expulsaron del país por cuestiones políticas, fue criada y educada en su infancia y adolescencia por su abuelo, un diseñador de jardines. Estudiante hasta los dieciséis años, ganó sus primeros francos como modelo. Tenía facilidad para los idiomas y llegó a aprender, además del francés de sus orígenes, inglés, alemán e italiano. Marchó a París, cursó asignaturas de Arte y dio el salto a Roma, donde para subsistir, entre otras ocupaciones eventuales, trabajó una temporada como niñera. En una fiesta conoció a un productor de cine, que interesado por la belleza de Úrsula, le propuso debutar en la pantalla, aunque fue con una breve aparición en "Un americano en Roma", cuyo protagonista era Alberto Sordi. Eso ocurría en 1954, cuando ya ella estaba decidida a ser actriz, costara lo que costara.

Su boda con John Derek, trampolín para el éxito

El año mencionado le significó aparecer en algunas películas más, pero haciendo bulto. Comprendiendo que así no llegaría a ninguna parte, como mera starlette mostrando al aire su cuerpo gentil, decidió marchar a Los Ángeles, en ese sueño de tantas jóvenes en busca del triunfo en Hollywood, meta inalcanzable para la mayoría de aspirantes. Llamó a algunas puertas hasta lograr ser extra en algunas producciones. Le pagaban a la semana doscientos noventa dólares. La Paramount le firmó un contrato por siete años, pero pasaba el tiempo, no la convocaban para ningún rodaje mientras ella se pasaba los días viendo películas de Marlene Dietrich, que era su ídolo.

Muy decidida, sabía atraer a los varones con su físico espectacular; llamó la atención de un antiguo galán, luego director y productor de películas de serie B, John Derek, quien a poco de entablar amistad con Úrsula, dejó a su esposa para casarse en seguida con su nueva conquista. Transcurría 1957. Y gracias a esa boda, ella pudo ir escalando más puestos en el cine, le pondría luego los cuernos a John y éste, sin lamentarlo mucho, acabaría otra vez ejerciendo de "Pigmalión" con una emergente actriz a la que llevó al éxito con la película "La mujer 10". Era Bo Derek, discreta intérprete pero dotada de un atractivo físico con el cual, y la ayuda de su marido, estuvo en candelero unos años. Ana Obregón compartió con ella película, amor por los caballos y buena amistad.

Icono sexual tras formar pareja con Sean Connery

John Derek ya se había percatado que Úrsula, su pupila y luego su mujer, tenía como mayor bagaje su anatomía. Y ella, que no era tonta, lo aprovechó para ser icono sexual a partir de la década de los 60, cuando la censura en algunos países era ya más condescendiente, no en España todavía. De ahí que en 1962, en medio de su matrimonio, la contrataran como primera chica Bond, que ya citábamos al principio. Su papel, el de una submarinista llamada Honey Ryder, le depararía después apariciones en la pantalla ya con papeles de mayor entidad. Con Sean Connery, que concitaba entonces la admiración por su identidad de James Bond, tuvo un romance, aunque por poco tiempo, mientras duró el rodaje.

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Un año antes de divorciarse de John Derek rodó a sus órdenes "Pesadilla bajo el sol". Fotogramas de esa película aparecieron tras la gestión de aquel, que tenía un gran sentido de la publicidad, en las páginas de Playboy, publicación en la que Úrsula Andress lució su cuerpo serrano, entiéndase sin ropa, y se exhibió media docena de veces más. Preguntada un día por qué era tan habitual en esa revista erótica, respondió pícaramente: "Es que estoy muy buena".

Una intensa biografía amorosa

Úrsula Andress, aunque su talento como actriz era más bien dudoso, tenía aun después de transcurridos años de aquella película de James Bond, cierto tirón en las taquillas, razonable causa por la que bien como protagonista o coprotagonista, intervino en películas junto a grandes actores, como Peter Sellers, Peter O´Toole, Marcello Mastroianni, y los cantantes Elvis Presley y Frank Sinatra y otros, y fue dirigida por directores muy acreditados, como Robert Aldrich y Richard Thorpe, entre otros.

Tuvo muchos amores. El primero en 1953. Confesó haber perdido la virginidad a sus diecisiete años con un veterano del cine francés, Daniel Gelin, que contaba treinta y dos. Un decenio más tarde se emparejó íntimamente con James Dean (muy poco antes de su muerte en un dramático accidente con un coche de carreras), Dennis Hopper, Ryan O´Neal (con el que tuvo algunas peleas, una de ellas causa de que sufriera la rotura de uno de sus brazos), Franco Nero, Fabio Testi y Jean Paul Belmondo, quien fue el gran amor de su vida, con el que convivió varios años a partir de 1965. Fue dolorosa su ruptura con el actor francés. Después, en 1978 Úrsula se casó con Harry Hamlin, quince años menor, con quien fue madre por única vez, de un varón llamado Dimitri Alexandre.

La última pareja de Úrsula Andress fue Lorenzo Rispoli, desde 1983, con quien continúa conviviendo si es que no nos equivocamos. Porque la diva ha cambiado de acompañante muy a menudo, y no es fácil conocer puntualmente toda su trayectoria sentimental.

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La actriz en 2010

La estrella vivió por temporadas en París y Los Ángeles, con un apartamento propio en Roma y su casa de invierno en la estación suiza de Gstaad. En España pasó también cierto tiempo, donde rodó al menos dos películas que uno recuerde. En 1971 "Sol rojo" un western encabezado por Charles Bronson y Alain Delon. La otra, "Camas calientes", dirigida por un grande del cinema italiano, Luigi Zampa. La entrevisté entonces en la "roulotte" de que disponía. Me pareció muy simpática, extrovertida. Conservaba buena parte de su atractivo. "Pero he de hacer deporte, tenis, golf, pues soy muy glotona, y de otro modo me pondría como un globo". Me dijo que por entonces estaba emparejada con el actor Lee Majors. Según investigo, eso sucedía en 1979 y consultando mis datos en esa época, desde 1973 a 1982 este galán norteamericano seguía estando casado con Farrah Fawcett. Si algún día me dedicara a escribir una historia de cuernos en el mundillo artístico acabaría con mi ordenador echando humo.

Ya en esa época de mi entrevista con Úrsula, a finales de los 70 la llamaban menos para el cine y tenía que recurrir a series de televisión. No obstante todavía en 2005 intervino en su último rodaje para la gran pantalla. Y después, se fue retirando para volver a Suiza, su país.

Resumiendo su carrera, tenía muy presente lo que sigue: "Un bikini me convirtió en estrella". Y esto otro: "Mi imagen ha sido siempre la de una mujer fatal, devoradora de hombres".

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