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El 'bombazo' de Gabriela Guillén tras firmar la paz con Bertín Osborne

El anuncio de su participación en Supervivientes marca el inicio de una nueva etapa para la empresaria paraguaya.

El anuncio de su participación en Supervivientes marca el inicio de una nueva etapa para la empresaria paraguaya.
Gabriela Guillén. | Gtres

Gabriela Guillén, la mujer que ha copado las portadas de la prensa social durante los últimos dos años, ha sido confirmada como la primera concursante oficial de Supervivientes 2026. El anuncio, realizado la noche de este viernes en el programa ¡De Viernes!, marca el inicio de una nueva etapa para la empresaria paraguaya, quien ha decidido cambiar la comodidad de su clínica estética en Madrid por el rigor y las privaciones de los Cayos Cochinos.

La aparición de Guillén en el vídeo de presentación no fue solo un trámite contractual. Con un tono sereno pero firme, la modelo y fisioterapeuta lanzó un mensaje que resume su mentalidad actual: "Este año nos vemos en Supervivientes. No le tengo miedo al hambre, a la convivencia o a las pruebas. Soy una persona súper competitiva y estoy preparada para este desafío".

Al aceptar el reto del reality más duro de la televisión española, Gabriela busca despojarse de la etiqueta de "la ex de" para construir una identidad propia frente a millones de espectadores, demostrando su resistencia física y psicológica más allá de los platós de televisión.

Paz judicial y ambición profesional

El fichaje de Gabriela Guillén no llega en un momento cualquiera. Se produce apenas unos meses después de que ella y Bertín Osborne lograran, tras un largo y tortuoso proceso público, encauzar sus diferencias legales y personales respecto a su hijo en común, el pequeño David.

Tras un 2024 marcado por demandas de paternidad, pruebas de ADN y declaraciones cruzadas que desgastaron la imagen de ambos, el cierre de 2025 trajo consigo un convenio regulador que otorgó a Gabriela la estabilidad necesaria para emprender este proyecto. Con la situación familiar bajo control y un acuerdo de pensión y visitas firmado, la empresaria ha encontrado el "visto bueno" de su propia circunstancia vital para ausentarse durante tres meses de España.

La vida de Gabriela Guillén dio un vuelco radical al conocerse su relación con Osborne, una de las figuras más icónicas de la televisión nacional. Desde entonces, ha navegado por las aguas de la fama con una mezcla de prudencia y valentía, enfrentándose a críticas feroces y a una exposición que llegó a comprometer su situación económica, según confesó en varias entrevistas donde admitió haber estado "al límite".

Su participación en Supervivientes representa no solo un sustancial ingreso económico que asegura el futuro de su hijo, sino también el salto definitivo a la liga de las grandes figuras de la telerrealidad. En Honduras, compartirá playa con otros nombres ya filtrados como Alba Paul, la mujer de Dulceida.

El desafío de la supervivencia

A diferencia de otros concursantes que llegan a la isla para relanzar carreras estancadas, Guillén lo hace en su momento de mayor interés. El público español tendrá ahora la oportunidad de conocer a la mujer detrás del titular: su capacidad de sacrificio, su carácter en la convivencia y cómo gestionará la nostalgia por su hijo en la distancia.

La edición de 2026 promete ser una de las más exigentes, y Gabriela Guillén ya ha dejado claro que no va de visita. Honduras será el escenario donde, entre palmeras y falta de alimento, la empresaria paraguaya escribirá el capítulo más independiente de su historia mediática.

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