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Receta: helado de leche merengada

Los helados siempre son una buena opción para refrescarse cuando más calor hace, este de leche merengada hará las delicias de todos.

Los helados siempre son una buena opción para refrescarse cuando más calor hace, este de leche merengada hará las delicias de todos.
helado, postre, dulce | Pixabay/CC/StockSnap

Con la llegada del calor apetece comer cosas frías como un buen helado casero. Aunque no tengamos heladera, lo cierto es que podemos hacer helados en casa perfectamente y conseguir, así, que los más pequeños disfruten de estos productos de una forma más saludable.

En esta ocasión aprenderemos a preparar un helado de leche merengada fácil, refrescante y con un toque a canela delicioso. Además es ideal para una merienda fresquita. Lo mejor de esta receta es que lo puedes hacer tipo batido, granizado o helado cremoso de toda la vida.

La leche merengada ya era muy popular en los cafés de Madrid a finales del siglo XVIII, y se menciona en la novela de Galdós Fortunata y Jacinta. Así que por eso la incluí en el curso de dulces madrileños que programaba La cocina de Babette en tiempos.

En Libertad Digital nos hemos metido a la cocina para ofrecer uno de los postres más refrescantes del verano: un helado, en este caso de leche merengada. No olvides coger papel y bolígrafo para no perderte detalle.

Ingredientes:

  • 700ml de leche
  • 175gr de claras de huevo (cinco)
  • 78gr de dátiles medjoul
  • una rama de canela
  • limón

Preparación:

En una olla ponemos a hervir la leche con la ramita de canela partida a la mitad, la piel del limón y los dátiles sin hueso. Cuando hierva apagamos el fuego y dejamos enfriar ligeramente tapado.

Una vez esté frío retiramos la canela y el limón y trituramos la leche con los dátiles hasta que estén disueltos del todo. Una vez listo esto lo metemos en un tupper y lo llevamos al congelador, un mínimo de cuatro horas y removiendo cada media hora. ¿Por qué? Para que se cristalice lo menos posible y quede cremoso.

Si pasado el tiempo vemos que se ha hecho hielo, con ayuda de un cuchillo vamos picando los trozos y lo dejamos como si fuera granizado. Una vez hecho esto lo llevamos a la batidora y batiéndolo conseguiremos que pase de cristalizado a más cremoso.

Cuando lo tenemos cremoso lo volvemos a llevar al congelador. Mientras tanto montamos las claras a punto de nieve.

El siguiente paso es sacar de nuevo el helado del congelador e ir integrando las claras en él. Debemos mezclar bien y conseguir una masa homogénea. Cuando lo tenemos listo lo volvemos a llevar al tupper y al congelador para que coja más cuerpo. Luego, a la hora de servir, le echamos canela por encima y a disfrutar.

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