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La Costa del Sol... y de las familias

Además de las playas y el clima excepcional la Costa del Sol ofrece un sinfín de actividades para el turismo familiar.

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Además de las playas y el clima excepcional la Costa del Sol ofrece un sinfín de actividades para el turismo familiar.
La Costa del Sol, en familia

Muy pocos lugares de España pueden presumir de una oferta turística tan completa como la Costa del Sol. Y si eso es cierto para cualquier viajero, ya busque playas, golf, cultura o lujo, quizá todavía lo es más para el que viaja con su familia y quiere ideas para que los verdaderos protagonistas de las vacaciones, los niños, las disfruten de verdad.

Lo mejor es que buena parte de esa oferta no es sólo buena para los niños: toda la familia disfrutará sin duda de alguna de las actividades accesibles en un rango verdaderamente reducido de kilómetros en los alrededores de Málaga.

Y lo último y colofón: muchas de estas actividades además de divertir a grandes y pequeños tienen una clarísima faceta educativa, sobre todo en las relacionadas con el reino animal.

Un zoológico de lujo

Es, sin ir más lejos, el caso de Bioparc, en Fuengirola, un pequeño pero cuidadísimo zoológico que es un excelente ejemplo de la evolución que cabe esperar de este tipo de centros: espacios muy enfocados a lo educativo, con hábitats realmente confortables para los animales que tratan de reproducir las características más destacadas de su entorno natural.

Bioparc se recorre en un paseo agradable, siguiendo corrientes de agua que unen y a la vez separan los distintos entornos, en los que se agrupan bastantes especies de animales, cada una representada, eso sí, por un número no muy abundante de miembros.

Se pueden ver diferentes especies de monos –un hábitat con una extensa familia de chimpancés, un divertido grupo de orangutanes...-, una pareja de bellísimos tigres y, probablemente lo que más guste a los niños, la Isla de los Lémures, repleta de estos simpáticos animales entre los que, en determinadas horas, se puede pasear y a los que, siempre siguiendo las normas, hasta podremos acariciar.

Los espacios están creados con un sorprendente buen gusto y con mucha calidad, no hay nada natural pero todo lo parece y eso contribuye, sin duda, a que la experiencia sea buena, no nos sentimos en un cutrerío de cartón piedra, y ustedes ya me entienden.

El reino del cocodrilo

Cerca, en Torremolinos, tenemos otro muy recomendable zoológico, pero éste es bastante diferente y, probablemente, distinto a lo que la mayor parte de ustedes hayan visto hasta el momento. De hecho, es casi el único de Europa en su estilo.

Se trata de Crocodile Park, dedicado única y exclusivamente a ese apasionante animal de aspecto y origen prehistóricos, auténtico representante de los dinosaurios en el mundo actual.

Crocodile Park tiene docenas, centenares de estos reptiles, de varias especies y tamaños. Su alma Mater y director, Enrique, los enseña en unas visitas de unos veinte minutos en las que, bajando a las jaulas y compartiendo espacio con los propios cocodrilos, va hablándonos despreocupadamente como si no tuviese, quizá justo al lado, un fiero bicho de varios cientos de kilos.

Conocerán a El Gran Paco, un descomunal animal de 3.500 kilos de peso que es el más grande de Europa; verán como se alimenta un grupo de jóvenes cocodrilos –y les garantizo que es un espectáculo impresionante- e incluso podrán fotografiarse sujetando en sus propias manos un auténtico cocodrilo… pero sólo si lo desean, tranquilos.

Diversión de toda la vida

En la cercana Benalmádena encontrarán también varias imprescindibles opciones de ocio, cada una con su especial atractivo. La primera de ellas es Tívoli World, un parque de atracciones de los de antes, con el encanto de cierto aroma vintage unido a atracciones de las más modernas.

Tívoli World está muy pensado para las familias, y esto incluye a los más pequeños de la casa, pero también a los mayores, que encuentran un entorno idóneo para dejar que los niños disfruten y hacerlo ellos a su vez con toda la tranquilidad, tomándose una cerveza a un precio razonable y disfrutando de las muchas actuaciones, con decenas de pases cada día, que se ofrecen en el propio parque.

La otra, quizá más espectacular, es el Teleférico de Benalmádena, cuya salida y llegada está, por cierto, justo al lado del parque Tívoli. Las modernas cabinas colgantes nos elevaran por encima del mar y de la ciudad hasta los 800 metros de altura del Monte Calamorro.

Desde la considerable altura de la cima no sólo se tienen unas impresionantes vistas, con prácticamente toda la Costa del Sol a nuestros pies, sino que se nos abren algunas posibilidades interesantes. La primera es el senderismo, siguiendo caminos en la montaña que nos permiten ir todavía más arriba, más cerca de la naturaleza y, de paso, viviendo la pequeña aventura de escalar y llegar a la cima. Les advierto que escalera de subida no es fácil, pero eso hace mayores el mérito y la satisfacción.

La segunda, junto al propio teleférico, es un interesante y divertidísimo espectáculo con aves rapaces que se ofrece como parte de la atracción, de hecho pasamos con el propio ticket de la subida.

Un maestro de ceremonias con un fuerte acento británico pero cierta guasa del sur nos va explicando en español y en inglés –este sin acento- las características más destacadas de las bellísimas aves que pasan ante nuestros ojos o sobre nuestras cabezas, literalmente, y si no me creen vean la foto.

Entre las estrellas invitadas, que volarán o no según las condiciones de viento, una impresionante águila real, un cóndor, un peculiar buitre palmero

Del cielo al mar

No muy lejos de donde nos deja el Teleférico encontramos la pieza que nos falta para completar nuestra ruta aventurera: hemos visitado la selva, a los cocodrilos por ejemplo en el Nilo, y las aves rapaces en las alturas, así que nos queda asomarnos a los mares, algo que podemos hacer en Selwo Marina, en la misma Benalmádena.

Se trata de un parque dedicado al mundo marino, con varios hábitats y muchos acuarios y en el que destaca un gran pingüinario, el único de Andalucía, en el que se pueden ver ejemplares de varias especies de estas simpáticas aves.

Además, los muchos fans de esos peculiares mamíferos podrán disfrutar de un curioso espectáculo de delfines –con versión nocturna durante el verano-, pero todavía más interesante es la posibilidad de interactuar con ellos en unas reducidas sesiones para grupos de visitantes. Una increíble experiencia para la que sólo es necesario llamar con la suficiente antelación y reservar.

Como pueden ver, concentrados en un reducido espacio –sólo unos pocos kilómetros separan todas estas atracciones- hay opciones de ocio para todas las edades y todos los gustos que, junto con la impresionante oferta cultural de Málaga capital, pueden ser el menú perfecto para las mejores vacaciones en familia.

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