
Oporto en invierno: más que una ciudad, es un sentimiento
David Alonso Rincón




La Casa Bailarina de Frank Gehry se ha convertido en una atracción más de Praga.

La catedral de San Vito, al fondo, y otro de los puentes sobre el Moldava en primer plano, con tranvías cruzándolo.

Un tramo del Puente Carlos y la torre gótica que da entrada a la Ciudad Vieja.

La Plaza de la Ciudad Vieja, un lugar en el que estar y disfrutar de la vitalidad de Praga

El famoso reloj astronómico y los turistas esperando al pequeño espectáculo de las horas.

Uno de los puestos de jamón braseado en la Plaza de la Ciudad Vieja.

El estremo del Puente Carlos que da entrada a Malá Strana, la zona de Praga en la colina del Castillo.

Una vista desde lo más alto de Hradčany, con toda Praga a nuestros pies.

Cervezas en una de las tabernas históricas de Praga, muy cerca del caastillo.

Como en otras ciudades, el cambio de guardia en el Castillo se ha convertido en un espectáculo más de Praga.

El Callejón del Oro, uno de los rincones con más encanto del Castillo de Praga.

El impresonante y elegante gótico del interior de la Catedral.

Una de las subidas al Castillo, en uuna pintoresca escalinata.

La casa en la que nació y bibió Jan Neruda, en el bellísimo barrio de Malá Strana.

La iglesia barroca de San Nicolás, en Malá Strana, es una de las más espectaculares de Praga.