
Oporto en invierno: más que una ciudad, es un sentimiento
David Alonso Rincón




Una vista del Puerto Viejo de Marsella, desde el final de la rada.

Barcos en la primera línea del puerto reflejados por la marquesina creada por Foster and Partners.

La Abadía de San Víctor, otro de los puntos de interés de Marsella.

Una de las fachadas de la Ciudad Radiante de Le Corbusier, la imponente "unidad de habitación" que construyó en Marsella.

La azotea de la Ciudad Radiente tiene algo de irreal y onírico.

Uno de los lados del edificio de Le Corbusier, con los grandes pilares de cemento armado que sostienen toda la estructura.

Una calle típica de Marsella: muy recta pero con fuertes cuestas.

Una calle de Le Panier, uno de los barrios más interesantes de Marsella.

Un tendero tranquilamente sentado a la puerta de su comercio en Le Panier.

Pintadas, murales y grafitis llenan las paredes de Le Panier.

Una antigua iglesia reconvertida en centro cultural en Le Panier.

La Catedral de Marsella, con su extraño estilo románico-bizantino.

El fuerte de Saint-Jean, que cierra uno de los lados del Puerto Viejo de Marsella.

El atardecer desde la bocana del Puerto Viejo, junta al Fuerte de Saint-Jean,

La conocida bullabesa, el plato más típico de Marsella, a base de pescado que después se sirve en una sopa.