El Palacio da Pena, impactante entre otras cosas por sus vibrantes colores.
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La entrada final al recinto del Palacio da Pena.
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Uno de los patios del Palacio, de nuevo con la mezcla de colores muy diferentes.
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Una muestra de la cantidad de visitantes que pueden encontrarse en el Palacio da Pena.
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Las estancias del Palacio da Pena suelen ser pequeñas, pero su decoración es exquisita.
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Las entradas al palacio vistas desde las almenas de la parte superior.
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Una imagen de un rincón del Palacio da Pena.
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Otro de los patios del Palacio da Pena, que en este caso se abre a las espectaculares vistas desde allí.
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Turistas contemplando el bellísimo paisaje que rodea a Sintra.
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Un extraño ser demoníaco que surge de una concha marina hace de esta pequeña balconada uno de los detalles más famosos del Palacio da Pena.
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La torre con el reloj y otros detalles del Palacio da Pena.
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El bosque que la rodea es otra de las bellezas de Sintra.
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Un tramo de la muralla del Castelo dos Mouros, en el interior del espeso bosque de Sintra.
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El Palacio Real de Sintra, en cuyo perfil destacan las dos enormes chimeneas que le dan un carácter distinto a su arquitectura.
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Una de las salas más espectaculares del Palacio Real de Sintra, que es un buen ejemplo de los bellos techos que tienen muchas estancias.
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La impresionante Sala de los Escudos, quizá la más famosa del Palacio Nacional que recoge todos los blasones que había en Portugal a principios del siglo XVI.
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Uno de los azulejos en blanco y azul típicos de la arquitectura portuguesa y que llenan el Palacio Real.
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Las cocinas del palacio y, vista desde su interior, una de las grandes y características chimeneas.
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Otro ejemplo espectacular del uso del azulejo, en la Gruta de los Baños.