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Katy Mikhailova

¡Jodido feminismo!

Hablamos de Ángeles Carmona, una feminista reconocida que hiere a la sensibilidad feminista.

Katy Mikhailova
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Hablamos de Ángeles Carmona, una feminista reconocida que hiere a la sensibilidad feminista.
La jefa del Observatorio contra la Violencia de Género, Ángela Carmona | Efe

La noticia y la tonta -¡por qué no!- de la pasada semana, y cuyo debate todavía continúa todavía, es una rubia de bote a la que, de cuando en cuando, vemos vestida de colegiala quinceañera, que no renuncia al maquillaje y que cuenta con unas mamas grandes y bonitas que tampoco duda en esconder. Esa es y así es Ángeles Carmona. Una feminista absurdamente reconocida como feminista que hiere la sensibilidad feminista de una sociedad sociológicamente de izquierdas y falsamente feminista. Así es y así se declara, regalándonos ridículos comentarios, de los que ya debe de estar arrepintiéndose, que insultan hasta al feminismo más radical. Y les digo esto porque hace unos días abrí un debate acerca de la cuestión. E incluso esos feministos y feministas radicales la criticaron por esas perlas que le dedica a aquellos que regalan halagos a las mujeres.

El piropo supone una invasión de la intimidad de la mujer y debe erradicarse", decía la señorita. Y mientras tanto, yo me sigo planteando qué hay de malo en que un hombre le dedique unas bonitas palabras a una mujer, y por qué no ha expuesto la misma idea invirtiendo los sexos. Como vivimos en una sociedad feminista -utilizar ‘feminazi’ me parece bastante fuerte e insultante-, algunas mujeres -¡ojo! algunas, no todas ni muchas- adquieren, legítima o ilegítimamente, actitudes de hombre. Desde entrarles a estos últimos una noche en una discoteca para llevárselos al huerto hasta proponerles pasar la noche juntos. No digo que sea malo, porque cada cual es libre de hacer lo que quiera, independientemente de su sexo. Pero antiguamente e incluso biológicamente, si vamos más allá, ese comportamiento, entre otros tantos, era propio del hombre. Comportamiento que, aun ellas ejerciéndolo, les parece machista. Pero, ¿¡¿cómo puede ser machista decirle a una mujer que es bella, graciosa, que tiene un cuerpo bonito o lo bien que le sienta un vestido?!? No podemos enterrar algo tan natural y humano, que se debe a que tenemos un lenguaje y podemos verbalizar nuestros instintos, siempre cuando lo hagamos con educación, tacto y respeto.

Un facebookero en mi muro comentaba con bastante sentido: "Pobre mujer, ¿no?, a la que no le gustan los piropos. Tendrá algún complejo o algún trauma que de pequeñita no superado. Me da pena". Efectivamente, ese rechazo a los piropos o se debe a que necesita llamar la atención y estar en el candelero, o a que arrastra algún trauma y/o complejo. Quizá porque en su infancia la ninguneaban los compañeros de clase o a lo mejor todo lo contrario. Es probable que si la psicoanalizara Sigmund Freud le diría eso de que "las niñas con 3 años tienen envidia de pene y ella aún no lo ha superado". Naturalmente esto último es una estupidez supina, pero tan estúpida como las estupideces que nos ha regalado Carmona.

No es aceptable que la presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género del CGPJ, una causa por la que tantos luchamos, suelte semejante comentario feminista y denigrante hacia los hombres y hacia las mujeres. Tantas preguntas sin respuesta por parte de Carmona. Porque, ¿dónde queda la libertad de expresión? ¿Dónde permanece la voluntad de un hombre de manifestar un sentimiento? ¿Por qué no lo formula de la manera contraria, pues múltiples mujeres se dedican a la tarea de piropear a hombres? Jodido feminismo que va a acabar con la libertad de expresión de los que defendemos la igualdad de género; y no el hecho de que la mujer tenga más privilegios que el hombre ni viceversa. Y mi última pregunta es: ¿Ángeles, por qué no dimite?

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