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Katy Mikhailova

La blondarexia o el arte de teñir neuronas

Toca reflexionar sobre el rubio platino. La obsesión por el rubio suele venir acompañada de otras patologías.

Katy Mikhailova
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Toca reflexionar sobre el rubio platino. La obsesión por el rubio suele venir acompañada de otras patologías.
La cantante Kesha | Cordon Press

Sobran las palabras cuando apreciamos ciertos colores en las cabezas de algunas personas. Si este verano la fiebre estúpida fueron los ‘marmen’ -hombres sirena- teñidos de azul, ahora toca reflexionar sobre el rubio platino. Nada nuevo, por cierto. Y eso que psicólogos apuntan a que la blondarexia -obsesión por el rubio en inglés- suele venir acompañada de otra patología como la tanorexia -tomar el sol o recibir rayos uva en exceso-. Vamos: que blanco en el pelo y marrón en el rostro. ¡Combinación de contrastes!

Sigue pareciéndome interesantísimo cómo un fenómeno que existe entre todos nosotros durante siglos -¿hablamos de las pelucas blancas del S.XVIII o lo dejamos para otro día?- de pronto se consagra como "tendencia", como "moda", como algo "it" porque los periodistas de moda se hacen eco de ello y le ponen un nombre. Algo así ocurría con los fofisanos que de siempre existieron, ya saben que pueden leer mi columna de O 'fofi' o sano: ambos, no.

Esto del color es todo un mundo, toda una industria. Millones y millones giran en torno al color del pelo. Empezando por los tintes que puedes comprar en el ‘super’ y aplicártelo a ti misma en tu casa y terminando con las peluquerías. De hecho, la industria en los EEUU, líder en este mercado, genera 170 millones de euros anuales. Todo por un pelo. Y es que te pueden teñir bien o te pueden teñir mal. Ese es el drama. Y no siempre es algo que dependa de la peluquería, sino sobre todo del profesional. O, ¿es que no se nos viene a la mente un listado largo de amigas y conocidas que han pasado por la ‘pelu’ y han salido horrorizadas, llorando y pidiendo a gritos su color original?

En cualquier caso, la blondarexia es una patología relacionada con el aspecto físico, como es evidente. ¿Cuáles pueden ser sus orígenes? No se sabe bien. Hay quien padece la blondarexia de manera silenciosa y hay quien lo manifiesta de manera radical. Rubias de bote hay por todos lados. Creo que, dentro de todas las patologías relacionadas con la imagen personal, esta es la menos grave, la menos peligrosa. Si acaso en algunos casos la menos estética, dado que considero que un rubio platino, salvo que sea un tono de cabello natural, queda bien a muy pocas. Claro que son muchas la que siguen padeciendo el ‘síndrome Marilyn’ heredado por las ‘Barbys’.

Bien es cierto que un ligero cambio de color que oscurezca o, por contra, aclare el tono a priori parece un fenómenos sin graves consecuencias, pero recuperar tu tono original es casi imposible. Eso de que Ellos las prefieren rubias es una mentira que esta sociedad nos ha hecho creer: ellos las prefieren naturales, y creo que en esto me darán por aquí la razón ellos y ellas.

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