
Diversos estudios recientes han analizado cómo la diferencia de edad influye en la satisfacción y durabilidad de las relaciones amorosas, apuntando a que una brecha moderada podría ser clave para el éxito. Investigaciones realizadas en Australia y Estados Unidos han coincidido en que las parejas con una diferencia de edad pequeña tienden a ser más estables y felices.
Una de estas investigaciones, llevada a cabo por Wang-Sheng Lee, de la Deakin University en Australia, y Terra McKinnish, de la Universidad de Colorado, concluyó que las parejas con una diferencia de edad de uno a tres años, donde el hombre suele ser mayor, mostraron los niveles más altos de satisfacción. Este estudio, publicado en la National Library of Medicine, destaca que las diferencias de edad mayores, especialmente de siete años o más, están asociadas a un deterioro más rápido de la satisfacción en los primeros años de convivencia.
La brecha de edad y el riesgo de separación
Otro estudio complementario, realizado por la Universidad Emory de Atlanta, evaluó a más de 3.000 parejas y llegó a conclusiones similares. Según este análisis, la probabilidad de separación aumenta significativamente con la brecha de edad: mientras que las parejas con solo un año de diferencia tienen un 3% de posibilidades de separarse, aquellas con una diferencia de más de una década enfrentan un 39% de riesgo. Este porcentaje se dispara al 95% en relaciones donde la brecha alcanza o supera las dos décadas.
Ambos estudios coinciden en que las parejas de edades similares tienden a compartir más experiencias y a estar en etapas vitales similares, lo que las hace más resistentes a los conflictos. Por el contrario, las relaciones con grandes diferencias de edad pueden enfrentarse a desafíos como discrepancias en intereses, objetivos o perspectivas sobre la vida.
Factores que determinan la satisfacción en pareja
No obstante, los investigadores de ambos estudios subrayan que estas cifras no son determinantes. Las relaciones exitosas dependen en gran medida de factores individuales como la comunicación, el respeto mutuo y la compatibilidad emocional. En este sentido, una investigación realizada por Samantha Joel, de la Western University, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, refuerza la idea de que la calidad de una relación depende más de la percepción individual de satisfacción. Este estudio analizó a 11.000 parejas y destacó cinco indicadores clave: el compromiso percibido de la pareja, la apreciación mutua, la satisfacción sexual, la percepción de la satisfacción de la pareja y los niveles de conflicto.
Aunque las estadísticas sobre diferencias de edad pueden ofrecer una guía general, la verdadera clave para una relación exitosa parece residir en factores más profundos y emocionales, que van más allá de los números.