
París fue en otro tiempo, digamos que hasta finales de los pasados años 50, capital de la moda femenina. Después de Coco Chanel, Cristóbal Balenciaga sentó su trono. Pierre Cardin representaría con otros colegas la vanguardia. Pero ya en Italia comenzaría una revolución tanto en los modelos para la mujer, principalmente, como asimismo para los diseños masculinos. En la década de los 80, tras la irrupción de Valentino y otros genios, la pareja formada por Dolce & Gabbana sentó su imperio tanto en toda Europa como en otras capitales de Norteamérica. Ahora, en estos primeros meses del año, la firma ha acusado una crisis empresarial, con pérdidas significativas, las que junto a otras diferencias entre ambos socios han dado como resultado la salida de Gabbana de la presidencia del grupo.
Domenico Dolce, de sesenta y siete años, y Stefano Gabbana, de sesenta y tres, se conocieron por teléfono. Fue cuando el segundo se encontraba en paro laboral; llamó a la empresa en la que trabajaba el primero solicitando un puesto como diseñador. Lo contrataron y la pareja acabó por fundar con sus apellidos su propio negocio. Tras un año dándose a conocer, en 1986 abrieron su propia tienda en Milán. No tenían las suficientes liras para mantenerla, pidieron dinero a sus amigos para mostrar su primera colección y hasta que no presentaron otras tres más no consiguieron elevar su firma a las primeras que existían en la capital del Duomo. A partir de entonces, mujeres, principalmente, elegían a Dolce & Gabbana como una de las marcas preferidas no solo en Italia. En España, su ropa era bien cotizada. Con buenos resultados económicos, en decenios posteriores, la firma extendió su producción no solo a sus vestidos, sino diversificándola con fabricación de gafas, relojes, anillos, lanzamiento de perfumes y hasta inauguración de una cadena de restaurantes.
Aquel negocio tan próspero ya dejó de serlo a partir de hace pocos años. Gabbana tomó la decisión de romper su relación profesional con la firma de la que era cofundador, dejando su sillón de la presidencia de la empresa, que siempre se había distinguido por su independencia mientras que otras eran multinacionales.
Gabbana, no obstante, ha prometido a su socio Dolce que seguirá colaborando con sus diseños, pero ya sin su vinculación presidencial, lo que, pese a su buena voluntad, ya no será igual desde el punto de vista comercial y las cuentas de resultados. Y estamos escribiendo de una empresa valorada en cinco mil millones de euros, que se dice pronto.
Ambos modistas y diseñadores fueron amantes a poco de conocerse, pero dejaron de serlo en 2005, tras un decenio de apasionada relación. Ello no les impidió continuar juntos con su casa de modas de alta costura y la ropa que después confeccionaban más asequible.
Grandes estrellas del espectáculo han sido parte de su clientela habitual: Madonna, Mónica Bellucci, Isabella Rossellini, Britney Spears, Lady Gaga, Kylie Minogue…

