¿Cuánto deporte debes hacer realmente para evitar un infarto?
Los adultos deben realizar hasta diez horas semanales de actividad física moderada para lograr una reducción sustancial del riesgo cardiovascular.
Las personas adultas deberían intentar realizar entre 560 y 610 minutos semanales de actividad física moderada a vigorosa para lograr una reducción sustancial del riesgo de sufrir ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares. Así lo sugieren las conclusiones de un estudio observacional publicado este miércoles en la revista médica British Journal of Sports Medicine.
Esto supone entre tres y cuatro veces más que la recomendación actual de la Organización Mundial de la Salud, que aconseja que los ciudadanos realicen al menos 150 minutos a la semana de entrenamiento de intensidad moderada a vigorosa, como caminar a paso ligero, correr o montar en bicicleta.
Objetivos personalizados
El documento científico sugiere que los individuos con menor condición física necesitan esforzarse un poco más que las personas con muy buena forma para obtener los mismos beneficios para el corazón. Por ello, los investigadores afirman que las pautas actuales, que no se adaptan a las necesidades de todos, podrían tener que modificarse y sustituirse por objetivos personalizados según las particularidades de cada paciente.
La aptitud cardiorrespiratoria varía considerablemente y es un important indicador de la salud del sistema circulatorio. Una forma sencilla de evaluarla es midiendo el denominado VO2 máximo, que es la tasa más alta de oxígeno que el cuerpo consume y utiliza durante el esfuerzo intenso. Esta métrica calcula la eficiencia con la que los pulmones y los músculos suministran y procesan el oxígeno.
Los investigadores de la Universidad Politécnica de Macao se propusieron analizar cómo los hábitos deportivos afectaban a las patologías coronarias. El trabajo analizó datos de 17.088 personas que participaron en un registro del Biobanco del Reino Unido entre 2013 y 2015. La edad promedio de los participantes era de 57 años, siendo la mayoría mujeres. Todos ellos llevaron un dispositivo en la muñeca durante siete dês consecutivos para monitorizar sus rutinas diarias de movimiento y sedentarismo.
En la investigación también se evaluaron otros factores como el hábito de fumar, el consumo de alcohol, el índice de masa corporal y la presión arterial. Durante un periodo de seguimiento promedio de 7,8 años, se registraron 1.233 eventos adversos cardiovasculares. El estudio revela que quienes cumplieron con la pauta básica de 150 minutos experimentaron una modesta reducción de entre un 8% y un 9% en el peligro de sufrir episodios clínicos graves.
Sin embargo, para lograr una protección verdaderamente sustancial, definida como un descenso del riesgo superior al 30%, se requerían esos 560 a 610 minutos de exigencia física a la semana. Este alto nivel de constancia solo lo alcanzó un 12% de las personas analizadas en el ensayo. Ahondando en las cifras, para conseguir una disminución de un 20% en la probabilidad de enfermar, se necesitaron 370 minutos para las personas más sedentarias, en comparación con los 340 minutos requeridos para aquellas con un historial atlético.
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