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Gritos de la Bardot

Aportó libertad a  las generaciones europeas que estallaron en los años 60 y siguientes, pero no quiso cambiar por cambiar y cambió de opinión cuando se convenció, incluso sobre la pena de muerte para criminales y terroristas.

Aportó libertad a  las generaciones europeas que estallaron en los años 60 y siguientes, pero no quiso cambiar por cambiar y cambió de opinión cuando se convenció, incluso sobre la pena de muerte para criminales y terroristas.
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Cuando yo nací, la Bardot, Brigitte, la BB de la tinta rosa de entonces, ya tenía 17 años. Fue la primera vez, creo, que iniciales gemelas de nombre y apellido reemplazaban con éxito la identidad del personaje. Podría haber habido otras como GG (Greta Garbo) o ChCh (Charles Chaplin). Pero no las hubo, que yo sepa. Se intentó hacer fortuna con MM (Marilyn Monroe) o CC (Claudia Cardinale), pero o no llegó a cuajar o ni punto de comparación.

Hoy diríamos que BB fue una sigla que sustituyó con éxito clamoroso al nombre completo de una actriz. Además, usarla disimulaba la realidad de su origen en conversaciones escabrosas que podían ser espiadas por los administradores de la virtud pública. Si se indaga se descubre que el nombre técnico de esa operación de abstracción es "reducción onomástica con valor antonomásico y metonímico". Casi nada.

O sea, que sí, que BB fue la reducción más famosa y suficiente de todas. Todo el mundo, en mis tiempos adolescentes, sabía que BB era Brigitte Bardot. No por sus películas, que tardamos en ver (la primera, la de Roger Vadim, Y Dios creó a la mujer se estrenó en ¡1956!, en Europa y Estados Unidos, pero no en España, donde no pudo verse en cines hasta ¡1971!) sino por su presencia constante y desafiante de la moral de posguerra en la poco desarrollada aún prensa del corazón.

Recuerdo sin vaguedad sus poses eróticamente incisivas en muchas portadas plantando cara, y otras partes del cuerpo, a una censura que fracasaba en eliminarla del universo que llegaba hasta los jóvenes españoles. Quedaba muy poco para la transformación cultural, seguramente revolución, que bajo la forma de música, modas y rebelión se gestaba en una Europa que comenzaba a salir de la miseria causada por las guerras mundiales y civiles.

Pero BB fue una sorpresa para todos porque descomponía con toda naturalidad, sin complejo alguno de culpa se ha dicho, el papel de la mujer en la vida social, política y cultural. Creíamos entonces que se trataba sólo de una provocación erótica que mostraba lados reprimidos de la realidad femenina (y masculina). Pero estábamos equivocados. Estaba emergiendo masivamente un feminismo cabal, deductivamente lógico según la ley y la religión cristiana interpretadas en su sano juicio, consecuente, inapelable, definitivo.

Han aludido a BB muchísimos autores de renombre, de Simone de Beauvoir a Cortázar, desde Annie Ernaux a Oriana Fallaci (nada indulgente con ella)[i], de Gabriel García Márquez (le impresionaba su escote) a Houellebecq, de Groucho Marx a Silvina Ocampo, de Michel Onfray o Fernando Sánchez Dragó a Francisco Umbral o Mitterrand[ii]. Sólo son unos ejemplos de los muchos que se refirieron a ella, lo que da una idea de su penetración en la imaginación de las élites influyentes.

En estos días, como es natural, se ha escrito mucho entre nosotros sobre la significación de BB en la cultura occidental de aquel tiempo y qué significa ahora, setenta años después. De todos ellos, mencionaré por su respeto y perspicacia a Gabriel Albiac, Zoe Valdés, Santiago Navajas, pero destacaré la semblanza que de ella ha aportado un "jovencísimo" Luis María Anson en su anti necrológica columna de La Razón. "Una mujer inteligente", ha titulado, con intención de sacarla de su asimilación a la sexualidad femenina primero y a los animales después.

La Bardot era un cuerpo, claro, un cuerpo hermoso que ella no reconocía como tal, durante el tiempo que le duró la belleza física. Y de eso se han nutrido sus aduladores, sus mercaderes, sus amigos y sus enemigos. Mucho menos se ha destacado que era una mujer culta y crítica, a la que convenía encerrar en una anatomía espléndida para que no sedujera con la amplitud y la agudeza de sus reflexiones.

"Me acuerdo de que apabulló a Bretón. También a Apollinaire y a Cocteau. Desdeñó injustamente a Claudel. Y tenía la mejor impresión de Aime Césare, el poeta amigo de Senghor que se expresó con dureza sobre la colonización. Conocía Brigitte Bardot en aquella época la poesía francesa mejor que yo. Hablaba despacio muy segura de lo que decía. Citó a Aragón y Artaud y me dio una lección sobre Paul Éluard. Era su favorito. Me preguntó si conocía a Gala. Le dije que no. En aquella época, hace casi setenta años, apenas sabía quién era. Me dijo que Dalí la sedujo una noche en París y que ella abandonó a su marido", recuerda Anson de aquella vez que la conoció en El Escorial siendo ambos muy jóvenes.

Es curioso como de ser considerada la defensora de un feminismo sin estridencias y la sexualidad sin pecado dejó de ser apreciada por la creciente censura "progre" hasta el punto de que muy pocas de sus obras, y ha escrito unas cuantas, se conocen en español. Intrigado por esta "anomalía" cultural le he preguntado incluso a la Inteligencia artificial. Esta ha sido su inquietante respuesta:

"Sus escritos, especialmente sus memorias, son muy controvertidos por su contenido xenófobo, racista y sus declaraciones de odio, lo que las hace poco apetecibles para las editoriales españolas y anglosajonas. Aunque hubo una gran expectación por sus libros, el contenido ha sido considerado tóxico, lo que ha limitado su publicación y traducción, más allá de su figura icónica en el cine", subraya. Hay que preguntarse, pues, por la tarea interventora de la cultura en España. ¿Por qué hay libros que no se traducen ni editan en español? ¿Cuáles son los criterios? ¿Quiénes los deciden y aplican? ¿A qué sirven?

Por ello, en compensación, más que añadir palabras propias sobre su figura y su compleja, y a veces trágica, trayectoria personal , prefiero que los lectores la conozcan, que escuchen algunos de sus gritos que muchos quieren que no sobresalgan del silencio tejido para enterrarla en vida. ¿Qué por qué? Porque era una mujer políticamente incorrecta, rebelde hacia los clichés del wokismo germinal y símbolo de unas generaciones que han ido virando desde el infierno censor de una izquierda que prometía el paraíso a una nueva rebeldía sin complejos contra esa estafa ideológica.

De todos sus libros, que pueden encontrarse mayoritariamente en francés y en inglés, voy a destacar uno, el más insurrecto, creo, el más indócil, el más insubordinado al discurso que atenaza a la Europa, un día liberal y demócrata. Siempre me ha parecido infame la actitud de eliminar, de secuestrar, de quemar un libro en vez de replicarlo y discutirlo razonadamente. Cancelar es la forma más descarnada de las tiranías. Que los herederos del "prohibido prohibir" sean paladines de la censura es recalcitrante.

El libro al que me refiero es Un cri dans le silence (2003), Un grito en el silencio, libro en el que Brigitte Bardot[iii] da rienda suelta a sus consideraciones sobre algunos fenómenos sociales y creencias ya aflorados, mucho antes de que los demócratas americanos y la izquierda europea pasasen al ataque de todo lo que consideraran política y culturalmente abolible por la vía de la ilegalización o de la represión sin opción de un debate racional. Primero etiquetar, luego disparar, nunca razonar.

Sobre la homosexualidad: "¡Gay, gay, casémonos! ¡Basta de tonterías! Este alegre adjetivo ahora se reserva para una práctica tan antigua como el tiempo, una que siempre ha formado parte de nuestras costumbres y tradiciones sin hacer alboroto, sin convertirse en caricaturas de dudoso gusto que se ridiculizan con exhibicionismo decadente, reclamando sus derechos, demostrando su dominio, copiando con la mayor insolencia e incluso asco lo que las mujeres pueden hacer en su peor momento. ¿Pero qué es todo este lío? Sin embargo, la mayoría de mis amigos, mis verdaderos amigos, son homosexuales, y los adoro, pero mantienen su dignidad, no andan por ahí agitando el trasero, los meñiques en alto, con sus voces castradas, sobre las fechorías que estos heterosexuales degenerados les infligen."

"Algunos homosexuales siempre han poseído un gusto y un talento más sutiles, una clase, una estatura, una inteligencia, un ingenio, una estética que los diferenciaba del común de los mortales, hasta que todo degeneró en maricones de clase baja, travestis de todo tipo, atracciones de feria, tristemente alimentados en esta decadencia por el levantamiento de las prohibiciones que habían estado frenando los excesos extremos. ¡Y las uniones civiles no han ayudado! ¡Gays, gays, a unirnos!".

Sobre el mujerismo: "Pero justo cuando los hombres respiran aliviados (por haberse liquidado el servicio militar), las mujeres se involucran, alistándose en las tropas de carrera, intentando demostrar que pueden estar a la altura de las circunstancias…"

"¿Qué hace esta señorita, tan elegante y correcta, al frente de todo ese arsenal militar? Era perfecta como portavoz del RPR[v], pero ahora parece diminuta y payasa, aunque, como la rana que quería ser tan grande como el buey, intenta desesperadamente hacerse notar manteniéndose erguida como un palo en sus actos oficiales. Es a la vez hilarante y desgarradoramente triste... Y mientras tanto, lo que queda del sexo masculino elige la profesión de top model, se pasa la vida en tratamientos de belleza, depilaciones y secados en los mejores salones, sin mencionar cremas de día y de noche, espejos y perfumes. ¿Adónde vamos? ¡A la locura total! Y todas estas ministras en el gobierno,¿es este realmente su lugar? Con paridad o sin ella, salvo raras excepciones, sólo cometen errores, imbuidas de un poder que las abruma, queriendo dejar huella a veces aprobando leyes que hunden todo el sistema social en el caos, llevando a la ruina a muchos negocios. La semana laboral de 35 horas, por ejemplo". (Cualquier parecido con la realidad española es mera coincidencia).

Sobre educación: "¡Tra-la-la...! ¡Terminamos la escuela, arrojemos los libros al fuego y a los maestros con ellos!". Esta canción infantil de mi infancia parece anticuada comparada con la absurda enormidad en que se ha convertido la escuela hoy. Un lugar de todo tipo de agresiones, un centro de depravación, con narcotraficantes de todo tipo, clanes de terroristas en ciernes, usuarios masivos de condones y mucho, mucho peor... En esto se ha convertido el sistema educativo nacional, al que se le asigna un presupuesto colosal anualmente, lo que resulta en una cantidad inimaginable de estudiantes analfabetos, incapaces de leer y escribir, ¡una panda de idiotas descerebrados! Todo sentido de valores ha sido reemplazado por una magnificada sensación de vacaciones. La disciplina era la fuerza de los ejércitos, pero también de los institutos. Cuando los profesores ("no maestros" los llama) tienen cierta conducta, cierta dignidad, inevitablemente inspiran cierto respeto."

"Sin embargo, la educación como debe ser ejercitada es fundamental para el futuro de nuestra juventud: respeto por los valores de nuestro país, conocimiento de la historia francesa no diluida por la izquierda, sino en su totalidad, la dignidad de saber leer, escribir y calcular, que, en mi opinión, es el mínimo indispensable para quienes se llaman a sí mismos "estudiantes". La disciplina, el rigor y el respeto deberían ser los estándares a los que todos los estudiantes deberían someterse hacia su clase, su profesor y su institución. Pero los incompetentes y los patéticos se benefician de toda clase de indulgencia…Nivelando a la baja. ¡Academia ignorante! ¡No seas ingenuo! Y luego están las vacaciones, solo son vacaciones todo el año…Estamos enseñando a los niños sobre el ocio a costa de lo esencial: el trabajo."

Sobre sanidad: "Todo lo relacionado con la salud pública se tambalea; es mejor no enfermar y morir de inmediato sin tener que pasar horas, incluso días, esperando en urgencias o en casa alguna ayuda improvisada que alivie el sufrimiento. El déficit de la Seguridad Social, la semana laboral de 35 horas, la falta de personal sanitario, el descontento de las enfermeras con exceso de trabajo, la frustración de los médicos que ganan menos que los técnicos especializados, los hospitales desbordados por la industrialización de las enfermedades, los ancianos que parecen no morir nunca, los jóvenes que ya no mueven un dedo y ya no pueden pagar las pensiones de sus mayores, etcétera... En definitiva, ¡es mejor ser rico, joven y sano que pobre, viejo y enfermo! ¿Dónde se han ido nuestros buenos médicos de cabecera, aquellos que acudían día y noche, eficaces para cualquier dolencia de la vida, capaces de asistir en un parto, curar un callo o sostener la mano de un moribundo?"

Sobre el imperativo estético: "La frescura ya no forma parte de la belleza "de moda". Tienes que parecerte a una muñeca Barbie, tener la boca de Béatrice Dalle, los pechos de Pamela Anderson, los ojos de Isabelle Adjani, el pelo de Sharon Stone, la cintura de Claudia Schiffer, las piernas de Adriana Karembeu, ¡y un montón de estupideces por si acaso! Creo que el rostro es el espejo del alma, que refleja los intensos sentimientos que habitan en cada uno de nosotros. El extraordinario encanto que a veces emana de alguien cuyos rasgos no son perfectos es mucho más seductor, cautivador y encantador que la tonta planitud de una imagen quirúrgicamente perfeccionada cuyo vacío es insondable. La belleza interior se adquiere. Comida sana, un alma hermosa, un estilo de vida disciplinado orientado hacia cierta espiritualidad, una sonrisa, un brillo en los ojos, generosidad de corazón y la elevación del espíritu a expensas de las cosas materiales. Es simple, ¡no cuesta nada!".

Sobre el orden y los impuestos: "Ya no tenemos derecho a indignarnos cuando inmigrantes ilegales o vagabundos profanan y asaltan nuestras iglesias, convirtiéndolas en pocilgas humanas, defecando detrás del altar, orinando contra las columnas y esparciendo su nauseabundo hedor bajo las bóvedas sagradas del coro. A menudo, bajo la mirada hipócrita de un sacerdote u obispo políticamente correcto, pero religiosamente infame y cobarde. Ya ni siquiera tenemos derecho a la libertad de expresión, escrita o hablada. Ya no tenemos derecho a nada. ¡Francia, tu libertad se nos escapa! En cambio, ¡tenemos derecho a pagar…un IVA exorbitante, los impuestos locales, los impuestos sobre la propiedad y el terreno, multas de todo tipo, el impuesto de sociedades en cuanto superemos el salario mínimo, el aparcamiento de pago, las multas generosas impuestas…las prestaciones sociales, ¡y los impuestos sobre esas prestaciones! ¡Tenemos derecho a callarnos la boca! Es el único derecho que se nos concede. ¡Que así sea!"

Sobre islamismo: "¡Estoy en contra de la islamización de Francia! Esta lealtad obligatoria, esta sumisión forzada, me repugna. Aquí estoy, quizá aún debilitada por la sombra de un juicio, ¡pero nadie me impedirá jamás alzar la voz! Nuestros antepasados, nuestros antepasados, nuestros abuelos, nuestros padres dieron su vida durante siglos para expulsar de Francia a todos los invasores sucesivos. Para hacer de nuestro país una patria libre que no tuviera que sufrir el yugo de ningún extranjero. Sin embargo, durante los últimos veinte años, aproximadamente, nos hemos sometido a una infiltración peligrosa, incontrolada e insidiosa que no solo ignora nuestras leyes y costumbres, sino que, año tras año, intenta imponernos las suyas."

Sobre antihumanismo y animales: "Antes de que sea demasiado tarde, ¿habrá un despertar, una oleada de sabiduría colectiva, que abra los ojos, los corazones de la humanidad haciéndonos comprender finalmente que exterminar a todos los animales del planeta, en nombre de una rentabilidad destructiva y desestabilizadora, solo empeorará la condición humana al desestabilizar la cadena ecológica natural e inmutable de la que todos dependemos?"

"Que los hombres se habían vuelto locos al no darse cuenta, o tal vez lo hacían a propósito... ¡Tras ellos, el diluvio! De esta flagrante irresponsabilidad, de esta inercia, surgió un profundo desprecio por esta raza humana, que ya no podía soportar."

BB. Brigitte Bardot. Blanco fácil de las izquierdas cerriles que la acusan de extrema derecha o de loca animalista. Lepenista, patriotera, tradicionalista, propagan. Silencio forzoso desde casi todas las derechas por su rebeldía fiscal, por su crítica a la burocracia europea, por su animalismo, por su denuncia de la incapacidad de detener el deterioro de la convivencia. Muchos opinan. Pocos la leen.

Aportó libertad a las generaciones europeas que estallaron en los años 60 y siguientes, pero no quiso cambiar por cambiar y cambió de opinión cuando se convenció, incluso sobre la pena de muerte para criminales y terroristas. Se empeñó en ser libre. Mejor que etiquetarla, leerla y si es preciso, rebatirla con argumentos, no con insultos o etiquetas. Descanse en paz.


[i] Dice Fallaci de BB: "Brigitte Bardot es el ejemplo más sensacional de hasta dónde puede llegar una chica que, poseyendo únicamente una cara bonita, unas medidas perfectas y una buena dosis de fotogenia, consigue que hablen de ella."

[ii] Se ha escrito que decía de la Thatcher que era una especie de Brigitte Bardot con ojos de Calígula.

[iii] Sus libros más conocidos son Initiales B.B. (Memorias), Le Carré de Pluton (Memorias, parte 2), Larmes de combat, Un cri dans le silence, Mon BBcédaire y Mes as de cœur

[iv] He recurrido a una traducción urgente de Google.

[v] Partido neogaullista de Jacques Chirac.

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