L.D. / EFE.-
El jurado tuvo como presidente a José María Guelbenzu y estuvo compuesto por Rosa Regás, Espido Freire, Marcos Rigalt y María Elvira Muñiz. "Las llamas tiemblan", que se alzó este año con el galardón frente a otras 241 novelas, narra la historia de una familia que, pasados los años, se reencuentra en la finca familiar.
Guelbenzu señaló que "Las llamas tiemblan" es una novela de fuerte simbología, "muy bien construida", de una multiplicidad de personajes impresionantes y "muy bien definidos" en la que se muestra "el conflicto emocional y social entre modernidad y tradición en la España actual".
Yolanda González (Mérida, 1965) se presentó a este galardón bajo el pseudónimo de Y.G y titulaba su novela bajo el nombre "Pasteles de Arena" con el que logró alzarse frente a otros 241 originales.
Según González, "Las llamas tiemblan", "no es una novela de acción, y tampoco sigue un hilo argumental, habla de la confluencia de los diferentes mundos interiores, un choque generacional provocado por el reencuentro de toda una familia después de bastantes años".
Licenciada en filología árabe, Yolanda González trabajó en La Escuela de Letras de Madrid desde su fundación y, desde hace tres años, vive retirada en el País Vasco Francés dedicada exclusivamente a escribir.
"Esta novela nace ante la necesidad de dar respuesta a la pregunta de si mi generación es más libre que la de nuestros padres, y transformar esa cuestión en narrativa, en una obra que no considero de fácil lectura" .
Yolanda González tiene escritas cuatro novelas, pero tan sólo una publicada de carácter juvenil titulada "Las dunas azules" y ha terminado recientemente otra obra infantil, además de tener inacabada una novela "mucho más compleja" que "Las llamas tiemblan".
EL ARGUMENTO
Construida en tres partes, "Las llamas tiemblan" sucede durante una fiesta de cumpleaños. Toda una extensa familia se reúne en su finca de Extremadura a festejar la onomástica del patriarca del clan.
Es entonces cuando comienzan los problemas, ya que los hijos que marcharon del campo en dirección a la ciudad vuelven con sus triunfos y ruindades dispuestos a vender la finca y se enfrentan a los que no se fueron, a aquellos para los que el tiempo no ha pasado.
"Es el enfrentamiento entre el mundo urbanita y el rural, entre el progreso y la tradición", dijo a título personal el presidente del jurado, que honoríficamente presidía la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, quien inauguró una placa conmemorativa en el café madrileño para celebrar el medio siglo de vigencia de este premio literario.
Creado en el 1949 por Fernando Fernán Gómez en el céntrico establecimiento Café Gijón, punto de reunión de literatos y artistas durante más de un siglo, de este Premio han sido acreedores figuras de la talla de César González Ruano, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Luis Mateo Díez, Eduardo Mendicuti, Fernando Quiñones o Víctor Mañas, ganador en la pasada edición.
El acto concluyó con la presentación del libro "El Café Gijón" escrito por Carlos González Espina, un reportaje documental y gráfico sobre la historia este premio de novela corta que se encargó de glosar el escritor y crítico Eduardo haro Tecglen y a la que acudieron personalidades como Sabino Fernández Campo o Santiago Carrillo.
Guelbenzu señaló que "Las llamas tiemblan" es una novela de fuerte simbología, "muy bien construida", de una multiplicidad de personajes impresionantes y "muy bien definidos" en la que se muestra "el conflicto emocional y social entre modernidad y tradición en la España actual".
Yolanda González (Mérida, 1965) se presentó a este galardón bajo el pseudónimo de Y.G y titulaba su novela bajo el nombre "Pasteles de Arena" con el que logró alzarse frente a otros 241 originales.
Según González, "Las llamas tiemblan", "no es una novela de acción, y tampoco sigue un hilo argumental, habla de la confluencia de los diferentes mundos interiores, un choque generacional provocado por el reencuentro de toda una familia después de bastantes años".
Licenciada en filología árabe, Yolanda González trabajó en La Escuela de Letras de Madrid desde su fundación y, desde hace tres años, vive retirada en el País Vasco Francés dedicada exclusivamente a escribir.
"Esta novela nace ante la necesidad de dar respuesta a la pregunta de si mi generación es más libre que la de nuestros padres, y transformar esa cuestión en narrativa, en una obra que no considero de fácil lectura" .
Yolanda González tiene escritas cuatro novelas, pero tan sólo una publicada de carácter juvenil titulada "Las dunas azules" y ha terminado recientemente otra obra infantil, además de tener inacabada una novela "mucho más compleja" que "Las llamas tiemblan".
EL ARGUMENTO
Construida en tres partes, "Las llamas tiemblan" sucede durante una fiesta de cumpleaños. Toda una extensa familia se reúne en su finca de Extremadura a festejar la onomástica del patriarca del clan.
Es entonces cuando comienzan los problemas, ya que los hijos que marcharon del campo en dirección a la ciudad vuelven con sus triunfos y ruindades dispuestos a vender la finca y se enfrentan a los que no se fueron, a aquellos para los que el tiempo no ha pasado.
"Es el enfrentamiento entre el mundo urbanita y el rural, entre el progreso y la tradición", dijo a título personal el presidente del jurado, que honoríficamente presidía la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, quien inauguró una placa conmemorativa en el café madrileño para celebrar el medio siglo de vigencia de este premio literario.
Creado en el 1949 por Fernando Fernán Gómez en el céntrico establecimiento Café Gijón, punto de reunión de literatos y artistas durante más de un siglo, de este Premio han sido acreedores figuras de la talla de César González Ruano, Ana María Matute, Carmen Martín Gaite, Luis Mateo Díez, Eduardo Mendicuti, Fernando Quiñones o Víctor Mañas, ganador en la pasada edición.
El acto concluyó con la presentación del libro "El Café Gijón" escrito por Carlos González Espina, un reportaje documental y gráfico sobre la historia este premio de novela corta que se encargó de glosar el escritor y crítico Eduardo haro Tecglen y a la que acudieron personalidades como Sabino Fernández Campo o Santiago Carrillo.
