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FESTIVAL DE TEATRO CLÁSICO

Ángela Molina triunfa en Mérida con Troya, su debut teatral

Ángela Molina debutó como actriz teatral dentro de la jornada inaugural del XLVIII Festival de Teatro Clásico de Mérida, en la que, con la obra "Troya, siglo XXI", la guerra y sus bajezas eternas han tomado posesión de los bimilenarios mármoles emeritenses y del ánimo de los espectadores.

L D (EFE) La escenografía, casi ausente en el Teatro Romano a excepción de un posesivo olivo, fue más aspiración que realidad porque Tetis, el personaje de Molina y la nereida madre del belicoso Aquiles, lloró y seguirá llorando ya que "mi destino es acariciar el cadáver de mi hijo". "Este es el lamento de las troyanas eternas, de las mujeres condenadas a engendrar el monstruo de la inclemencia". Palabras de Molina-Tetis.

El gemido clamado ante los seguidores de "Troya" ha hilvanado el clasicismo de la danza de María Giménez, la contemporaneidad del bailarín Matteo Levaggi y el flamenco bailado de Rafael Amargo y Alejandro Granados. También las partituras de las músicas, al pairo a veces, ingendradoras en ocasiones, de Joan Valent y "Ars Ensamble". También la guitarra flamenca de Niño Josele y la voz flamenca de Montse Cortés, cuyo hijo Antonio, de nueve años, hizo crujir con su baile infantil pero ya flamenco.

La sequedad flamenca y la desmesura de su taconeo fueron los tambores de la guerra, antesala de las angustias de Ángela Molina. A ritmo de factoría metalúrgica, las estridencias de los instrumentos musicales clásicos impusieron "el incendio de las casas y el frío de los lechos" si seguimos a Tetis, cuyo amor fue la misma guerra en Troya a pesar de que suplicó a Zeus "el rostro sereno de la paz". La guerra fueron Amargo, de negro, y Levaggi, de blanco. Colores aleatorios porque, a modo de la confusión cultural de la obra y de la necesaria tolerancia que sugiere, según las sociedades son muerte y son vida.

Molina, o Tetis, sobrepone finalmente a los hombres sobre los dioses y otras consideraciones, sean las que sean, ya que "Apolo, eres dios, pero no eres madre". Tras el espectáculo, su director y director del Festival, el escritor Jorge Márquez comentó en los Jardines del Peristilo que "con todas las dificultades de un estreno, ha sido un espectáculo técnicamente muy complicado, muy bien medido, en el que los artistas han conseguido los efectos de la emoción y la reflexión".

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