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Este no se va (y casi mejor)

Es preferible que el peor Gobierno de la historia acabe sus plazos. Lo hará en el estrado de la Justicia, rindiendo cuentas ante el Estado que no se ha dejado violar.

Es preferible que el peor Gobierno de la historia acabe sus plazos. Lo hará en el estrado de la Justicia, rindiendo cuentas ante el Estado que no se ha dejado violar.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su visita este miércoles a la planta de Seat & Cupra en Martorell. | EFE

Siempre habrá quien diga que una moción de censura "instrumental" —o sea, perdida por aritmética antes de presentarla— es buena porque "retrata" a los socios del Gobierno. ¿Pero acaso quieren salir bien en una foto tomada por una cámara española un independentista, un golpista confeso, un exintegrante de una banda terrorista sin arrepentir o un comunista bolivariano?

Claro que les retrata. Y les encanta cómo salen de inconstitucionales. Esto es como cuando le dicen a Pablo Iglesias que merecería irse a vivir a Cuba para saber lo que es bueno. Como si no lo supiera. Si viviera en Cuba sería clase dirigente, élite criminal y le iría, de hecho, mejor que en España donde aún queda algún contrapeso más o menos en pie. Nuestra ingenuidad es su alimento diario.

Se puede entender, por creer en algo, el empeño del PP en demostrar que quiere agotar todas las vías explorando la posibilidad de una moción de censura orientada a disolver de inmediato las Cortes para convocar elecciones sin ejercer más gobierno que esa mera convocatoria. Es cierto que el apoyo de Vox no podría servir de excusa a los socios porque, como aclaró Alberto Núñez Feijóo, no formaría parte de Gobierno alguno. Sin pisar la Moncloa se desalojaría a Pedro Sánchez y se convocarían unas elecciones en las que… es de suponer que la derecha podría sumar una holgada mayoría absoluta.

Ya. ¿Y por qué iban a arriesgarse los que siguen en la fiesta, borrachos como cubas, aunque se hayan acabado el hielo y hasta los vasos de la barra libre? El PP con el apoyo de Vox estaría obligado a clausurar el local, aprehender el material y pedir los papeles a los asistentes… si de veras se quisiera corregir el rumbo de España, tan directo y veloz hacia la más profunda sima de su historia.

No, ni foto ni nada de nada: los socios del Gobierno no quieren cambios. Ni separatistas ni bolivarianos. No pierden nada por esperar. Y es mejor esperar.

Todo el Gobierno, todo el PSOE, el presidente, el expresidente y sus familias

La mejor forma de que la dichosa foto sea útil es seguir con el diafragma abierto y no perderse nada de lo que nos depara esta mafia criminal que están sujetando para formar parte activa del golpe de Estado. Cada semana, día, hora… cada minuto aparece un indicio que será prueba. Y cuantas más pruebas se consoliden, más voluntades se sumarán y más paciencias se agotarán.

A los jueces, fiscales e investigadores que respetan la ley, que ya se dejan ver más que nunca antes, les vendrá bien documentar este proceso con todos los detalles posibles estando el gobierno en activo. Los golpes no son instantes, son procesos que solemos negar para no asustarnos y que nos sorprenden cuando ya no hay quien los pare.

Nunca antes la corrupción política de un partido había estado tan organizada, con dotación presupuestaria, brazos jurídicos, mediáticos y armados incluidos.

Un entramado paraestatal de tamaña dimensión no es cosa de un día, ni siquiera del sanchismo en exclusiva, por nocivo que haya sido. Ya empieza a demostrarse con indicios muy solventes que hubo una dirección intelectual del patrón y sus hombres de confianza. Quedan nombres por aparecer, quedan jetas por pagar. Saldrán.

Por eso Sánchez no ha de caer solo, como ya prevén los sumarios de los que está informando de forma brillante (y agotadora) Libertad Digital-esRadio. El One lleva de la mano a José Luis Rodríguez Zapatero y a sus hijas, a ministros y exministros de medio Gobierno empezando por José Luis Ábalos y siguiendo por María Jesús Montero o Teresa Ribera, por supuesto Fernando Grande Marlaska o incluso Nadia Calviño, amén de Francina Armengol y los entornos, privados o públicos, de todos ellos, del primer Koldo a la última Leire, sin olvidar a los Serranos ni a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González o a su DAO, el teniente general Manuel Llamas.

Tampoco andan lejos de rendir cuentas Antonio Hernando o Salvador Illa. Y, por supuesto, la esposa y el hermano del presidente. Y queda mucho reparto por salir a escena. Será más fácil contar, con los dedos de una mano, a los que no salgan pringados.

Nada de todo esto tenía que aflorar, y el plan contemplaba sueldos mensuales, gastos pagados y una traición en forma de mordaza a la UCO desde dentro. Mal negocio. La Guardia Civil ha resistido una vez más a algunos guardias civiles, por superiores que parecieran, y a la presión política. "El Honor es mi Divisa", advierte el lema. Y a veces, los lemas se ponen por algo. No lo van a contradecir ni un traidor con inmerecida pechera ni una directora en pijama que, si se demuestra su papel, han sido el brazo armado de la trama corrupta, de la organización criminal. Armado, sí, que nunca se sabe cómo puede acabar un argumento convincente.

Todo es presunto, todo es indicio y la inocencia es lo último que se pierde, pero cabe la esperanza de que también todo ruido lleve su nuez y la democracia pueda sacudirse de encima este régimen golpista sin salir herida de muerte.

El One no abandona su guarida, que es en lo que ha convertido la Moncloa. Es lógico. Pero el tiempo que le queda, y ni un minuto más, puede ser muy útil para desalojarlo y que nadie se escape sin pagar la cuenta de esta bacanal. Eso sí, hay que ir preparando ya la reacción ante cualquier truco que pudiera postergar la cita. Lo intentarán. Y si no los hubiera y llegara la convocatoria, habrá que redoblar los sistemas de alerta en previsión del peor —nada descartable— de los escenarios: el fraude electoral.

El voto del CERA (Censo de Españoles Residentes Ausentes) tiene muy mala cara. La prueba es Andalucía, donde gana la candidata socialista María Jesús Montero pese al estrepitoso fracaso en la urna ordinaria. ¿Socialistas todos los ausentes? Para echarse a temblar. Son los hechos, dos pucherazos en las primarias, los que nos dan permiso para sospechar y exigir mecanismos extra de transparencia electoral para la próxima convocatoria nacional.

Si han hecho todo lo que estamos leyendo, viendo y escuchando, qué no serán capaces de inventar para sobrevivir.

Que estén en activo y bajo el foco de la vergüenza siempre será mejor a que se escondan (o huyan) entre las sombras de una transición que será dolorosa. Es preferible que el peor Gobierno de la historia acabe sus plazos. Lo hará en el estrado de la Justicia, rindiendo cuentas ante el Estado que no se ha dejado violar. Es de esperar que se les juzgue a todos como lo que son, unos golpistas.

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