
La incombustible musa del punk, Ana Curra, continúa demostrando su vitalidad artística sobre los escenarios. Tras cinco décadas de trayectoria, la artista ha inaugurado el año en el festival Actual de Logroño con una declaración de principios: ejercer su libertad creativa haciendo "lo que me da la gana" y rechazando la mitificación de unos años 80 que, a su juicio, no fueron necesariamente mejores.
Ana Isabel Fernández, que recientemente ha cerrado su etapa como profesora de conservatorio, afronta esta nueva fase más activa que nunca. Con 67 años recién cumplidos, la madrileña encara el 2026 con una agenda repleta de compromisos y la vista puesta en rentabilizar la inversión realizada en su carrera musical, bromeando sobre este "dulce momento" artístico.
Entre sus planes inmediatos destaca la reedición de Volviendo a las andadas y la recuperación de La última cena, obra emblemática de Parálisis Permanente. Curra insiste en que su permanencia en la carretera no responde a la nostalgia, sino a la necesidad vital de seguir narrando la vida a través de canciones que el público continúa valorando.
Fiel a su esencia, la pianista reivindica su pertenencia al underground, alejándose de las etiquetas comerciales y de la fama masiva. Curra defiende que su música, al igual que ocurrió con sus anteriores formaciones, siempre estuvo dirigida a una "inmensa minoría", diferenciándose de tendencias mayoritarias actuales como el reguetón.
En este sentido, marca distancias respetuosas con su amiga Alaska, quien optó por una vía más mediática y enfocada al espectáculo. Ana Curra asegura no haber tenido nunca ambición económica, priorizando el enfoque puramente musical sin arrepentimientos por el camino escogido, aunque lamenta las dificultades que enfrentan otros músicos de calidad.
Finalmente, la artista reflexiona sobre el impacto de internet y las redes sociales, advirtiendo sobre el daño que cierta manipulación política puede causar a los jóvenes carentes de perspectiva histórica. No obstante, concluye que la obligación de las nuevas generaciones es vivir su propio tiempo para, posteriormente, descubrir sus propias referencias.


