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"Dirty Sánchez" atribuye a Cervantes una frase de Goethe para atacar en Twitter

El presidente recurre a un falso "quijotismo" para despreciar las advertencias de los dueños de X y Telegram sobre el control estatal de internet.

El presidente recurre a un falso "quijotismo" para despreciar las advertencias de los dueños de X y Telegram sobre el control estatal de internet.
Pedro Sánchez en la clausura del VIII Congreso Nacional de Industria. | Europa Press

Pedro Sánchez ha pretendido revestir de épica cervantina su asedio a la libertad en la red, pero ha terminado firmando un sonado error cultural.

Al responder a las críticas de Elon Musk y Pavel Durov con la frase "Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos", el jefe del Ejecutivo ha incurrido en el tópico de atribuir a El Quijote una expresión que jamás salió de la pluma de Miguel de Cervantes.

De la Selva Negra a la Moncloa

La realidad literaria desmiente el argumentario presidencial. La frase es, en realidad, una evolución de un poema de Johann Wolfgang von Goethe titulado Kläffer (Ladran), publicado en 1808.

En sus versos, el genio alemán escribió: "Y el fuerte sonido de sus ladridos solo prueba que estamos cabalgando". Sánchez, en su intento de proyectar una imagen de estadista culto frente a lo que denomina "tecno-oligarcas", ha terminado importando un cliché apócrifo que no existe en las más de mil páginas de la obra cumbre del castellano.

El uso de este falso refrán no es casual. Sánchez intenta asimilar su plan de verificación de edad y trazabilidad del odio a una lucha quijotesca contra gigantes, cuando en realidad las plataformas denuncian la creación de un sistema de vigilancia masiva.

Mientras el presidente se mofa de los "ladridos" de Musk —quien le llamó "tirano"— y de Durov —que alertó sobre la "sobrecensura" en Telegram—, se evidencia que su referente intelectual es un mito popular y no la fuente original que pretende defender como "soberanía digital".

Un error recurrente en la política

No es la primera vez que la política española manosea la figura de Don Quijote para justificar decisiones controvertidas. Sin embargo, en el contexto de una Cumbre Mundial de Gobiernos y un enfrentamiento directo con los hombres más influyentes del sector tecnológico, el error de atribución debilita el barniz de rigor que Moncloa intenta dar a sus medidas de control digital. El "cabalgar" de Sánchez, lejos de ser una victoria narrativa, se ha quedado en un tropezón filológico.

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