
Muchos hablantes utilizan expresiones como "un vaso con agua", especialmente en contextos cotidianos, pero surge la duda de si esta forma es la más adecuada o si debería decirse "un vaso de agua". La Real Academia Española ha aclarado esta cuestión, explicando cuál es la construcción habitual en español y por qué se utiliza de ese modo.
La recomendación académica es clara: las formas habituales en español son "un vaso de agua", "un vaso de jugo", "una taza de café" o "una copa de vino". Así lo explica la Real Academia Española en una respuesta difundida a través de su cuenta oficial, donde recuerda que este uso se mantiene también en otros casos cotidianos, como "una botella de cerveza", "un cucharón de sopa" o "un plato de macarrones".
#RAEconsultas Las dos opciones, «vaso de agua» y «vaso con agua», son válidas, pero lo normal es decir «vaso de agua». La preposición «de» no solo introduce complementos de materia («vaso de plástico»), sino también de contenido material («vaso de leche, de vino, de agua»...).
— RAE (@RAEinforma) March 24, 2020
El valor de la preposición "de" en estas expresiones
La clave para entender esta diferencia está en el significado que tiene la preposición "de" dentro de estas construcciones. Según explica la Real Academia Española, en estos casos la preposición "de" no indica el material del que está hecho el recipiente, sino aquello que contiene.
Esto significa que cuando se dice "vaso de agua", no se está hablando del material del vaso —que podría ser de vidrio, plástico u otro material—, sino de la cantidad de líquido que contiene. La Academia señala que este uso se ha consolidado como el habitual en español y que forma parte de las estructuras más comunes en la lengua cotidiana.
La misma regla para bebidas y alimentos
Esta construcción no se limita únicamente al agua. La misma norma se aplica a muchos otros líquidos y alimentos que forman parte del día a día. Expresiones como "una taza de café", "una copa de vino" o "un vaso de jugo" siguen el mismo criterio lingüístico, ya que la preposición "de" señala el contenido que se sirve en el recipiente.
El mismo principio se mantiene cuando se habla de alimentos sólidos. Por ejemplo, decir "un plato de macarrones" o "un cucharón de sopa" responde a la misma lógica: se hace referencia a la cantidad o al contenido que se presenta, no al material del recipiente.

