
El Museo Nacional Thyssen-Bornemisza abre sus puertas a la calma radical de Vilhelm Hammershøi. Bajo el título El ojo que escucha, la pinacoteca madrileña presenta la primera gran muestra monográfica en España dedicada al artista danés, una figura clave del cambio de siglo que, tras su muerte en 1916, fue desplazada por el estruendo de los movimientos de vanguardia.
La exposición articula un recorrido por la "peculiar mirada" de un artista que convirtió la luz y el vacío en sus principales herramientas narrativas. Según explica la comisaria y conservadora de Pintura Moderna del museo, Clara Marcellán, la obra de Hammershøi destaca por sus escenarios solitarios y una atmósfera de expectación constante. A través de noventa óleos y dibujos, el espectador se enfrenta a interiores despojados de accesorios innecesarios donde el tiempo parece haberse detenido.
Una obra rehabilitada por la historia
Considerado uno de los artistas más destacados de finales del siglo XIX, su legado sufrió un "injusto olvido" durante décadas. La muestra del Thyssen no solo incluye sus famosas composiciones de espaldas, sino que establece un diálogo con otros artistas contemporáneos para contextualizar su estilo. Las figuras, cuando aparecen, lo hacen en un estado de ensimismamiento absoluto, reforzando esa etiqueta de "pintor del silencio" que ha definido su redescubrimiento internacional.
La exhibición permanecerá abierta en la sala de exposiciones temporales del museo, situado en el Paseo del Prado, 8, hasta el próximo 31 de mayo. El público podrá visitarla de martes a domingo, accediendo a una de las apuestas más ambiciosas de la temporada artística madrileña para recuperar a un maestro de la introspección.

