Menú
Juan Manuel González

¿Quién es Michael Bay?

0

En 1998, con motivo del estreno de Armageddon, la prestigiosa Entertainment Weekly publicó un extenso artículo publicado "¿Es Michael Bay el diablo?". El director californiano, responsable de títulos de éxito como esa película y otras como La Roca, Dos policías rebeldes I y II y Pearl Harbor, era ya entonces la encarnación viva en la psique colectiva de cinéfilos y críticos de todo pelaje de lo peor del cine de Hollywood....aunque incluso, tal y como se señalaba en él, es imposible no rendirse a su habilidad para jugar con fuego, tanto literal como metafóricamente.

Bay, de 46 años, es el prototipo de realizador esteta salido del mundo de la publicidad, los spots y los videoclips musicales. Pero a diferencia de David Fincher, fundador de Propaganda Films –donde Bay empezó su carrera- ha preferido ceñir su carrera al género de acción y ciencia ficción, algo que le ha permitido convertir el estreno de cada una de sus películas en verdaderos eventos. Todas ellas han sido criticadas por su exceso visual –Bay nunca jamás deja quieta la cámara ni permite que un plano de sus películas dure más de tres segundos...-, su patriotismo rampante y su moral materialista.

No es la única curiosidad sobre el director. Se dice que es hijo ilegítimo y nunca reconocido del realizador John Frankenheimer (French Connection II), fallecido recientemente. Y que tiene los mejores contactos con el Pentágono, que le proporciona datos exclusivos sobre el sistema defensivo y otros avances del Ejército de EEUU (Bay es conocido por el militarismo patriótico de sus filmes) y su excelente olfato a la hora de filmar máquinas de guerra de forma estética.

Su última película, Transformers. El lado oscuro de la luna, se estrenó el miércoles en EEUU y España. En su país de origen, se embolsó casi 40 millones de dólares en el primer miércoles de proyección. Las estimaciones de taquilla del estudio cifran su recaudación para el lunes –fiesta del 4 de julio en EEUU- en 200 millones según Deadline.

Bay, sobrino de Leonard Nimoy –quien, por cierto, tiene un protagonismo destacado en la cinta-, es una personalidad ciertamente singular. Hace poco, con el despido de la antes estrella de la saga, Megan Fox, por airear el aire autoritario de Bay en los sets de sus películas –y llamar Hitler en la prensa al director-, todas ellas salieron a la luz pública. Fox ha sido sustituida en la presente entrega de la saga por Rosie Huntington Whiteley, modelo de Victoria’s Secret.

Una decisión nada casual. Bay es responsable de las espectaculares campañas publicitarias de la citada marca de ropa interior femenina. Además, es dueño de Digital Domain, la empresa de FX digitales de James Cameron, al que se la compró con la ayuda de un holding en 1996, como lo es también de Platinun Dunes, productora responsable de la mayoría de remakes de cintas de terror de los ochenta que nos han llegado en el último lustro.

Ahora GQ ha publicado frases pronunciadas por él y otros en otro formidable artículo titulado "La historia oral de Michael Bay". Algunas de ellas también las hemos reunido para una de las ediciones de Es Cine con Andrés Arconada, en esRadio –al igual que parte de este artículo-. Aquí tienen una selección.

- "He estudiado sus películas y revisado a la inversa su estilo de de rodar. Le encanta lo que llamo "El gran juego del tren: gran producción elaborada físicamente en el plató, como hago yo. Es el más desafiante tipo de rodaje, y lo hace magníficamente". (James Cameron)

-"Michael Bay es un artista en el verdadero sentido de la palabra. Cada película suya refleja una visión creativa persoanl. Te puede gustar o no, pero están esas películas son él sin ningún tipo de transacciones". (Ben Affleck, al que descubrió en Armageddon y protagonista de Pearl Harbor)

-"Tiene el mejor ojo a todos los niveles para la adrenalina visual" (Steven Spielberg, productor ejecutivo de la saga Transformers, dirigida por Bay)

-"Siempre digo a mi marido en mi tumba pondrá: yo enseñé a Michael Bay". (Jeanine Basinger, célebre profesora de cine en la universidad Wesleyan).

-"Un día le pillé saliendo de una fiesta y le pregunté si podría hacer del transformer que se convierte en horno pastelero". Me miró muy seriamente y me dijo: "Ese modelo no existe" (Scarlett Johansson, protagonista de La isla, también dirigida por Bay).

 -"Es un cruce entre el General Patton y Willy Wonka" - Ehren Kruger (guionista, Transformers 3)

-El artículo también recopila comentarios de Bay, casi todos ellos adornados con su peculiar sentido del humor.

-De pequeño me gustaban mucho los trenes. Recuerdo que mis padres me decían: ‘Michael, creemos que deberías salir más’. Y yo pensaba: ‘¿Estoy como una puta cabra?’"

-"La primera vez que ví a Steven Spielberg (productor de Transformers) le dije que antes de ver En busca del Arca Perdida pensaba que iba a ser una mierda". (Bay comenzó su carrera como becario de verano en Lucasfilm, trabajando con los story boards de la pelicula".

-"En la universidad odiaba los musicales. No quería dar clase de cine musical. Pero me encantó. Era todo sobre la forma, el estilo, cómo se usa el medio. Eso es lo que trato de hacer con la acción de mis películas".

-"Soy un tio serio, pero no me tomo en serio a mí mismo".

-"Una vez tuve dos novias rubias. Sólo fueron dos. Seguidas".

-"En Cabo Cañaveral, Shia (LaBeouf) me pidió que abriera la escena con él. Yo le dije: ‘Esto, chaval, es una lanzadera espacial. Este es su último viaje. Y esto son los Estados Unidos de América’. Entonces me insultó. Acababa de romper con su novia. Por eso no le perseguí. Tres días después me vino llorando. A veces hay que ser un poco padre" -tomada, como la anterior, de Las Horas Perdidas-.

Con todo esto sobre la mesa, es obvio que la crítica conjure todos los diablos cada vez que se estrena uno de sus filmes. No obstante, algunos de los que habitualmente le han condenado le han dado un pase a esta tercera entrega, gracias al formidable uso que Bay hace del 3D, formato que inicialmente no le convencía nada.

El crítico del NY Times, A.O. Scott, por primera vez, ha levantado la mano ante la orgía de FX de la cinta. Algunos como el periodista Jeffrey Wells calificaron este hecho de histórico.

Dijo el periodista del Times: "Es una de las pocas películas en 3D que justifican el sobrecargo de precio. El sr. Bay claramente disfruta jugando con el formato, lo que también equivale a decir que se lo toma en serio. Cristal y metal pasan volando sobre tu cabeza, y te sientes rodeado, sumergido en un universo regido por nuevas y extrañas leyes de la física. Nada de lo que ves tiene sentido en absoluto, pero las sensaciones son innegables, y en cierta manera divertida, en su vertiginosa y super cafeinada manera".

Transformers 3 llega en un momento vital para el formato tridimensional patentado por James Cameron. Con multitud de cintas que han usado la tercera dimensión para, precisamente, sobredimensionar el precio de las entradas y compensar la caída de espectadores, Bay ha sido el realizador capaz de darle renovado impulso. Su estilo de filmación –en constante movimiento- y montaje –profuso en cortes- era difícil de adaptar a las exigencias del sistema, que requiere planos amplios que duren más tiempo del habitual, para facilitar la percepción del espacio por parte del espectador.

Pero Bay se ha tomado su trabajo en serio, tal y como señaló Scott. Tanto, que incluso James Cameron, que habitualmente vilipendia todas y cada una de las cintas en 3D que no sean las suyas, ha encontrado en el egomaníaco Bay la horma de su zapato.

Es conocido el carácter exigente de Bay con todos los que trabajan con él. Es más, el director escribió una carta a los proyeccionistas de las principales cadenas de cines norteamericanas pidiéndoles que proyectasen la película de una forma que podría ocasionar el prematuro desgaste de las lámparas del propio proyector. La misiva la publicó aquí Deadline.

El director imploraba en la carta que éstos potenciasen la luminosidad de la cinta para reforzar el 3D y evitar una proyección demasiado oscura, un defecto que viene siendo habitual en la exhibición de películas en tal formato, y que suele dar al traste con la experiencia (la tridimensional y la de visionado).

La carta especifica unos determinados requerimientos técnicos a los proyeccionistas. Esto tiene un precedente: nada menos que Stanley Kubrick hizo lo mismo en 1975 con motivo del estreno de Barry Lyndon, fotografiada en un aspecto ratio de 1:1.66, y pidiendo que fuera proyectada con una claridad determinada (recordemos que la cinta se rodó con luz natural, y no con focos, esa fue la apuesta visual de Kubrick para un filme ambientado en una época en la que no existía la luz eléctrica.)

Déjenme que opine sobre Bay, realizador al que sigo desde su debut en los noventa. Su personalidad me resulta imposible y atrayente, su moral tan dudosa como legítima, su humor chorra y racista, y su estilo de filmar, simplemente impresionante. Es la expresión viva del gigantismo y el mal gusto americano, pero es uno de los grandes en lo que hace. La cantidad de pasión que se percibe en sus inventos carece de pretensiones artísticas y de demagogia. Es pura acción y espectáculo, luz y color primegenia. Pero con un productor y un guionista que le fuercen a seguir un hilo –tal y como se hizo en la nefasta Pearl Harbor y en la infravalorada La isla-, es más capaz de hilar una historia de lo que parece. Combinado con su saber hacer visual, puede dejar cintas tan válidas en su género como ocurrió con La Roca o Armageddon.

Y si han conseguido llegar hasta aquí, mejor no se pierdan esto. Lo resume todo:

Fuente | Las Horas Perdidas | Deadline | Hollywood Elsewhere

En Cultura

    0
    comentarios
    Acceda a los 3 comentarios guardados

    Servicios