Menú
Juan Manuel González

'Jack y su gemela'

0

El cómico norteamericano Adam Sandler contraataca con otra de sus anuales comedias familiares que provocan úlceras ya desde el Photoshop que adorna, es un decir, su cartel promocional. En esta ocasión, Sandler interpreta a un exitoso publicista y hombre de familia que recibe en su casa de Los Ángeles a su hermana gemela (Sandler, otra vez), recién llegada desde el Bronx. Naturalmente, la mujer acaba quedándose mucho más tiempo y haciendo la vida imposible a su acomodado hermano, obligado a convivir con la susodicha e insoportable fémina.

El problema de Jack y su gemela no es que sea bobalicona, infantiloide o pueril. Ni siquiera que sea tremendamente chapucera, debido a una puesta en escena descuidada y fea obra de ese tal Dennis Dugan, director dedicado en exclusiva a juntar los planos que conforman las comedias del actor desde hace más de una década.

Lo que ocurre es, simplemente, que la película no tiene ni puñetera gracia. Sandler sigue entregado al simulacro de la comedia bienintencionada de Capra, tratando de compaginar humor cochino pero familiar y afable, y no toma conciencia de que la única manera de salvar el show del desastre es asumir su estulticia y explotar convenientemente la bizarra idea de vestirse de hembra, algo que ni es nuevo y que han comprendido mejor que él otros cómicos coetáneos como Will Ferrell o Steve Carell, compadres de Sandler y también emigrantes del sketch televisivo a la pantalla grande.

Sandler se limita ya a encadenar cameos y prolongar el contrato a sus amiguetes, convertidos en secundarios del cotarro. El único que le pone ganas esta vez es un entregadísimo Al Pacino que, interpretándose a sí mismo y repitiendo sus legendarios mohines de El Precio del Poder o Pactar con el diablo, identifica sin rubor su persona real con el personaje, preso de una inexplicable locura de amor por el travestido cómico.

La anecdótica presencia de Santiago Segura repitiendo de manera fugaz su rol de Torrente –sí, en braga náutica- demuestra que la picardía de Sandler opera a un nivel exclusivamente comercial: en el montaje americano éste brilla por su ausencia, viéndose sustituido por otros cómicos locales.

En Cultura

    0
    comentarios
    Acceda a los 1 comentarios guardados

    Servicios