
La persecución de artistas y politización de los festivales de cine, convenientemente enmascarada como solidaridad, prosigue en la Berlinale, donde el presidente del jurado Wim Wenders, la actriz Michelle Yeoh o el actor Neil Patrick Harris han sido exhortados, y criticados ante su negativa, a realizar proclamas políticas. Durísimas críticas e insultos han acaparado toda la información sobre el festival en redes sociales durante todo el fin de semana.
En el caso del realizador alemán, Wim Wenders, enfrentó la pregunta de un periodista que recriminó a la Berlinale el mostrar su solidaridad con Irán o Ucrania, pero no con Palestina. Wenders no quiso centrar la rueda de prensa en esa cuestión y urgió entonces a despolitizar el festival, generando toda una ola de airadas reacciones desde la izquierda cultural.
Don't ask about Palestine at the Berlinale!
Here's my question to the jury about selective solidarity of the film festival with the people of Iran and Ukraine vs. Palestinians. Wim Wenders (jury president) actually said: "We have to stay out of politics" #Berlinale2026 pic.twitter.com/09SZOzk3Nf
— Tilo Jung (@TiloJung) February 12, 2026
"No podemos entrar realmente en el ámbito de la política. Tenemos que mantenernos al margen de la política porque, si hiciéramos películas dedicadas a la política, entraríamos en ese ámbito de la política. Pero nosotros somos el contrapeso de la política. Somos lo contrario de la política. Tenemos que hacer el trabajo de la gente y no el trabajo de los políticos", afirmó durante la rueda de prensa de presentación del jurado.
La raza y Michelle Yeoh
La actriz malasia de origen chino Michelle Yeoh, Oso de Oro de honor de la Berlinale y reciente Oscar a la Mejor Actriz, ha sido cuestionada por no profundizar en cuestiones de representación, generando toda una ola en redes sociales contra ella.
"Creo que es justo decir que, en general, no sólo las minorías, o los asiáticos, sino todas las personas que son diferentes, que se sienten diferentes y siempre sienten que alguien las menosprecia o no les da una buena oportunidad para ser quienes son (...) todos deberíamos poder ser nosotros mismos. Y esa es la verdadera libertad, una expresión de libertad".
La sexualidad de Neil Patrick Harris
Lo mismo ocurrió con el norteamericano Neil Patrick Harris, que ante la insistencia de que se significase contra el aumento del fascismo en Europa aseguró que prefiere hacer "cosas apolíticas", ganándose la animadversión de las redes sociales. Muchos usuarios de X se lanzaron a reprocharle que es gay y casado con un hombre, y que participó en actos LGTBI en Tel Aviv Israel.
Neil Patrick Harris haciendo cosas "apolíticas" en Tel Aviv. https://t.co/sfMfnwnF6q pic.twitter.com/FyY3BRwA8h
— 🇵🇸فَاطِمَة 𓂆 (@amorf4t11) February 14, 2026
Comunicado oficial
La polémica ha sido tal que la propia organización de la Berlinale ha tenido que publicar un comunicado oficial para excusar a sus artistas y reivindicar la libertad de un festival de cine para hablar o no de política cuando desee, no cuando sea dictado desde fuera, y no para promocionar idearios de ciertos sectores bajo el pretexto de la cultura.
Tricia Tuttle, su directora, ha mostrado su apoyo a los cineastas que participan en esta edición y al jurado de la competición, en especial a su presidente, Wim Wenders, por las críticas recibidas por no hablar más de política en sus ruedas de prensa. Y lo han hecho con dos comunicados diferentes.
"Los artistas tienen la libertad de ejercer su derecho a la libertad de expresión como deseen. No se debe esperar que comenten sobre todos los debates generales sobre las prácticas pasadas o actuales de un festival, sobre las que no tienen control. Tampoco se debe esperar que hablen sobre todos los temas políticos que se les planteen, a menos que lo deseen", señala Tuttle en un texto publicado en la web del festival.
Mientras que la Berlinale, en un comunicado oficial remitido este domingo, apunta la importancia de "alzar la voz en defensa de nuestros cineastas y, especialmente, de nuestro jurado y de su presidente" ante la "tormenta mediática" que se ha desatado desde la rueda de prensa del primer día ofrecida por el jurado.
Las críticas que se han producido contra la falta de declaraciones más comprometidas políticamente por parte del jurado y, posteriormente, de otros cineastas, están basadas en palabras en ruedas de prensa "desvinculadas no solo del contexto de las conversaciones, sino también de la trayectoria y los valores que estos artistas representan".
"Nuestra responsabilidad es crear un espacio en el que se puedan escuchar y respetar diversas perspectivas, tanto en las propias películas como por parte de quienes las realizan, incluidos aquellos que trabajan con fuertes impulsos políticos".
El programa de este año incluye 278 películas, entre las que hay filmes "sobre genocidio, violencia sexual en la guerra, corrupción, violencia patriarcal, colonialismo o abuso de poder estatal". Y algunos de los cineastas que participan podrían afrontar "la prisión, el exilio e incluso la muerte por su trabajo o las posturas que han adoptado".
Y cada habla de la política como quiere. Pero, agrega Tuttle, "no creemos que haya un solo cineasta en este festival que sea indiferente a lo que sucede en el mundo, que no se tome en serio los derechos, las vidas y el inmenso sufrimiento de las personas en Gaza y Cisjordania, en la República Democrática del Congo, en Sudán, en Irán, en Ucrania, en Mineápolis y en una cantidad aterradora de lugares".


