
Mañana viernes llega a los Cines Embajadores de Madrid el documental Érase una vez en Rivollywood. La cinta, dirigida por José Luis Rojas, rescata la memoria de una generación de jóvenes que, a comienzos del milenio, transformaron la localidad de Rivas Vaciamadrid en un plató cinematográfico permanente. Sin contactos en la industria y con recursos limitados, este grupo logró levantar un movimiento creativo que hoy se analiza como un caso de éxito de la voluntad sobre el presupuesto.
Creatividad contra la escasez de recursos
"Decidimos hacer cine cuando las opciones tecnológicas eran muy complicadas; no teníamos los medios de ahora, pero nos sobraba ilusión", explica José Luis Rojas en los micrófonos de Kilómetro Cero.
El director recuerda cómo aquel lema de "nada es imposible" se convirtió en el motor de una explosión audiovisual que marcó a toda una generación en el municipio madrileño. La película no solo es un ejercicio de nostalgia, sino una crónica del "hazlo tú mismo" elevado a la categoría de profesión.
De la pasión a la profesionalización
El documental narra cómo aquellos jóvenes soñadores terminaron convirtiendo su pasión en su modo de vida. Rojas enfatiza que la historia de Rivollywood es "tan local como universal", ya que refleja el esfuerzo de cualquier creador que empieza desde cero.
El estreno en los cines madrileños supone el reconocimiento a un movimiento que, dos décadas después, mantiene su vigencia como ejemplo de emprendimiento cultural y creatividad desbordada en tiempos de precariedad técnica.

