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Mary Higgins Clark regresa con 'Negro como el mar'

La actual dama del suspense, a sus 90 años, publica una novela negra en la que un crucero de lujo se convierte en el escenario del crimen.

Todos tienen un motivo para haber acabado con la víctima y el asesino está entre ellos. A sus 90 años, Mary Higgins Clark, conocida como la actual reina del suspense, regresa con Negro como el mar (Plaza & Janés), una novela negra en la que un crucero de lujo se convierte en el escenario del crimen –o los crímenes–.

Clark maneja las reglas de la novela negra clásica a la perfección y pone a prueba las capacidades deductivas del lector. La acción transcurre sobre el transatlántico Queen Charlotte, que presume de alojar a lo más selecto de la sociedad en su viaje inaugural. Como hiciese Christie en Asesinato en el Orient Express o Patricia Highsmith en Extraños en un tren, la autora retiene en un espacio cerrado al asesino. Tendrá que mantener su coartada si quiere arribar a puerto sin ser descubierto.

Entre los distinguidos pasajeros se encuentran Lady Emily Haywood, de ochenta y seis años, dueña de un collar de esmeraldas de incalculable valor pues perteneció a Cleopatra. También Celia Kilbride, gemóloga; Ted, un subversivo abogado que quiere devolver ese collar a Egipto, y el "ladrón de las mil caras", un afamado saqueador de joyas. También el asesor financiero de Lady Emily y su mujer, o la complaciente asistente personal de la anciana. Respetando las reglas formales de la novela negra, no falta ni el mayordomo ni un agente de la Interpol infiltrado. En total, 100 huéspedes –la mayoría millonarios– y 85 personas de tripulación. Qué empiece el juego, ¿quién es el asesino?

La narración transcurre en los seis días de navegación entre Nueva York y Southampton. Los personajes siguen el patrón más clásico. La autora los va presentando en capítulos cortos, una fórmula que, de primeras, puede aturdir al lector por la cantidad de información pero que, sin embargo, al tiempo los sitúa en la escena pues va recabando la suficiente información sobre ellos. Lo más divertido es la transformación que sufren de "simples pasajeros" a potenciales asesinos. Salen trapos sucios a granel. Todos los que rodean a la víctima tenían un móvil para acabar con su vida.

Mary Higgins Clark (Nueva York, 1927) no se ha arriesgado con esta novela sino que ha mantenido el patrón que le ha llevado a vender más de 100 millones de copias de sus anteriores libros en todo el mundo. Queda lejos su primer éxito, ¿Dónde están los niños? (1974), basado en uno de los casos más mediáticos de los años 60 en Estados Unidos, el de Alice Crimmins, inicialmente acusada de asesinar a sus hijos aunque investigaciones posteriores no pudieron confirmar los hechos.

En Negro como el mar, Mary Higgins Clark usa el humor, demuestra su talento para recrear escenas de manera casi cinematográfica y su documentación previa, en este caso, en el sector de la alta joyería. Su principal pecado es precisamente su virtud más evidente, pues puede parecer que abusa de un patrón muy usado, pero es la chispa de la historia. Es, en definitiva, un libro estupendo para aquellos que busquen una lectura ágil, rápida y que entretenga, dentro del género de la novela negra y sus clichés.

Mary Higgins Clark. Negro como el mar. Plaza & Janés, 2018. 304 páginas. PVP: 18,90 euros

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