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Sánchez Vidal: "Welles idealizó a España y trató de dejar constancia de que hubo un país que fue así"

El autor presenta en Es la mañana de Federico la novela Quijote Welles en la que desvela la obsesión de Welles por España y la obra de Cervantes.

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Los Libros: 'Quijote Welles' Es la Mañana de Federico

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Agustín Sánchez Vidal, catedrático emérito de Cine en la Universidad de Zaragoza y profesor de Literatura Española, presentó en Es la mañana de Federico la novela Quijote Welles (Fórcola) en la que desvela una de las grandes obsesiones de uno de los directores de cine y actores más excéntricos del siglo XX, la de Orson Welles y su película nunca terminada sobre El Quijote.

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Durante 30 años, Welles fue rodando, sin apenas guion, su versión cinematográfica de Don Quijote, su proyecto más querido y que quedó inconcluso. Bajo esta premisa, Sánchez Vidal reconstruye la biografía, el cine y el amor de Orson Welles por España a través de una joven periodista, Barbara Galway, que recopila diversos testimonios y encuentros con John Huston, Micheál Mac Liammóir, Suzanne Cloutier, Charlton Heston, Miguel Delibes, Frank Marshall, Salvador Dalí, Sergio Leone, Gore Vidal, Pier Paolo Pasolini o Luis Buñuel, entre otros.

"Cuando muere Welles en 1985, la gente comenzó a decir que él se sentía un fracasado. Me sorprendía que una persona con un talentazo tan extraordinario, que revolucionó el cine, la radio y el teatro, pensase eso. Entre esos que lo decían, estaba un montador italiano que decía que hasta el último momento Welles había pedido material del Quijote. Eso se me cruzó con la idea de que, seis meses antes de morir, fue a una fiesta con Steven Spielberg cuando él nunca iba a ningún sitio. Seguro que veía a Spielberg como una réplica actualizada del joven y petulante Welles".

El autor juega con la posibilidad de que Spielberg, como productor, pudiera acabar su Quijote, y con la posibilidad de que aparezcan más tomas inéditas. "Welles dejaba las películas a revelar en los laboratorios y, como no tenía dinero, no pagaba y se las embargaban. También era muy dado a dejar los hoteles a las tres de la mañana o salir por las ventanas para no pagar, y puede que en algún hotel por ahí perdido aparezca alguna lata del Quijote".

Welles rodó esta película durante tres décadas y algunos protagonistas se fueron muriendo. "Welles tenía una gran versatilidad e imitaba hasta a 15 actores. Él iba a hacer de Don Quijote, de Sancho, de narrador y del propio Welles. Pensó que podía poner dobles de espalda de los actores que se habían muerto y poner él la voz. Creyó que podría estar eternamente con su Quijote", desveló el autor en los micrófonos de esRadio.

En la novela, Sánchez Vidal combina la realidad y la ficción. "Hay frases literales de Orson Welles y otras que me he inventado, pero he escuchado muchas entrevistas y he mantenido su forma de ser para que el personaje siguiera siendo reconocible".

El catedrático emérito de Cine reconstruye la ruta de Orson Welles por la España de los años 50 y 60 del siglo pasado. "Él vino a una España que tenía idealizada, como tantos otros como Hemingway o John Dos Passos, que han vivido una España que han defendido a capa y espada y, de repente, notan que esa España que ha permanecido aletargada durante siglos, de pronto despierta y se lanza a una aventura desaforada por el consumismo. Welles se va de Hollywood y Hollywood le persigue. Welles ha idealizado España y cree que se puede encontrar a Quijote y Sánchez en cualquier camino, pero estos dos arquetipos han dejado desasistido al caballero. Welles intenta, antes de que esa España desaparezca, dejar constancia de que hubo un país que era así por el que pelearon tanta gente".

Agustín Sánchez Vidal: Quijote Welles, Madrid, ed. Fórcola, 2020, 669 págs, 28 euros. ISBN: 978-84-17425-52-4

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