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Las casas encantadas más espeluznantes de la historia

Javier Pérez Campos recopila en Los intrusos algunos de los casos más famosos de sucesos inexplicables ocurridos en viviendas.

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Javier Pérez Campos recopila en Los intrusos algunos de los casos más famosos de sucesos inexplicables ocurridos en viviendas.
Detalle de la portada 'Los intrusos', de Javier Pérez Campos | Planeta

Durante las semanas de confinamiento total, España –y parte del mundo– se metió en sus casas. Era el lugar más seguro para evitar el coronavirus. Pero, ¿qué ocurre si nuestro hogar se vuelve contra nosotros? ¿Qué ocurre si hay intrusos? Es la premisa bajo la que el periodista Javier Pérez Campos publica Los intrusos (Planeta), una recopilación de casas de todo el mundo en las que han sucedido fenómenos difíciles de explicar. "Los intrusos son figuras que aparecen en nuestras casas. Es muy inquietante para el testigo porque el sitio que debería ser su fortaleza se convierte en su enemigo. Durante el confinamiento, muchas personas comenzaron a pasar prácticamente todo el día en sus casas y se sentían en un lugar extraño, a pesar de llevar años viviendo en ese lugar. No era un lugar cómodo. Esto me ha servido para investigar más a fondo y tener una perspectiva nueva del fenómeno de las casas encantadas", explica el periodista a Libertad Digital.

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Javier Pérez Campos | Alejandro Sánchez

"Con este libro invito al lector a pararse a pensar si conocen el lugar en el que viven", dice el escritor. "Es un libro para curiosos, construido a base de preguntas e hipótesis. Es una crónica periodística y un libro de viajes, pero también un libro de terror. Invito a reflexionar también sobre si querríamos quitarnos la venda, si es mejor desconocer dónde vivimos y no hacer preguntas o preferiríamos investigar y saber quién vivió antes que nosotros en esa casa. ¿Hubo allí un crimen? ¿Sucedió algo espantoso?", asegura Javier Pérez Campos.

Muchos de estos escenarios le han interesado desde el punto de vista sociológico para tratar de explicar por qué parece que haya "casas que matan". "Hay un autor francés, Roger de Lafforest, que hizo un estudio sobre lo que llamaba el fenómeno de las casas infectadas. Habla de lugares que parecen estar corroídos por una ponzoña que habita en los cimientos a lo largo de los siglos y que infecta a las familias que allí habitan. Se producen asesinatos, suicidios, accidentes mortales. Hay lugares que parecen tener una extraña maldición", asegura Pérez Campos. "Yo he podido pernoctar en algunos de estos sitios y por fortuna no me he visto afectado por su influjo. Pero es curioso como algunas casas, según dicen los sociólogos, llaman a determinadas patologías y las invitan a habitar entre sus muros, casi como una planta carnívora que atrae a sus presas con dulces néctares".

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Edificio de la calle Antonio Grilo

Hablamos, por ejemplo, de la conocida como la "casa maldita de Malasaña", en el número 3 de la calle Antonio Grilo, que comenzó a forjarse su leyenda tras el suicidio de un sastre tras asesinar a sus cinco hijos y a su mujer; o "el edificio maldito de Valencia", donde se han producido más de una decena de muertes traumáticas. "Las inmobiliarias y los vecinos intentan mantener estos sucesos ocultos para no devaluar el precio de las viviendas, cosa que en otros países es imposible que suceda. La ley no permite en EEUU ocultar que en la casa que se vende se ha cometido un crimen en los últimos 30 años. La familia que vende tiene que informar al nuevo comprador. Existen webs que permiten colocar la dirección de tu vivienda y comprobar si ahí se ha cometido un crimen. Aquí en España es todo lo contrario, protegemos al vendedor en lugar de al comprador, permitiéndole obviar este tipo de información relevante".

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'Malasaña 32', película inspirada en los sucesos de la calle Grilo

En Aguilar de la Frontera, Córdoba, hay un edificio municipal, levantado sobre una Iglesia desacralizada, en el que dicen verse figuras de monjas y niños. En las obras de rehabilitación hallaron cientos de huesos. Son muchos los ejemplos de edificios que esconden horrores en sus cimientos. Resulta así que la aterradora historia que Steven Spielberg contó en Poltergeist no es tan ficción como se puede pensar. "Es el cine el que bebe de la realidad. El libro comienza con la historia que inspiró esta película. Ocurre en Seaford, en Nueva York, a pocos kilómetros de Amityville, otra de las casas encantadas más famosas de la historia de la que se han hecho decenas de películas y libros".

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Casa de Amityville | Wikipedia

La mansión de Seaford fue la pesadilla de la familia Herrmann, que vivió aterrorizada y buscó ayuda en policía, sacerdotes y científicos. Sin respuestas, huyeron. Está declarada como "embrujada" por un tribunal. A pocos kilómetros, situada en el 112 de Ocean Avenue, en el poblado de Amityville, hay una gran casa en la que un joven de 23 años asesinó fríamente a toda su familia mientras dormían en sus camas. Este fue solo el primero de los sucesos horribles que allí se produjeron.

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'Poltergeist', inspirada en las vivencias de la familia Herrmann

No son historias modernas, hay pruebas de que los intrusos vienen de lejos. "En la Antigua Grecia ya se contaba la historia de Atenodoro de Tarso, un hombre que compró una vivienda que era demasiado barata. Dijo ser testigo de la aparición de un anciano con cadenas que le señalaba un punto exacto del patio de la vivienda. Cavó en ese lugar y encontró un muerto mal enterrado, unos huesos atados a unas cadenas. Le dio un entierro digno y cesaron los fenómenos extraños".

La reina Victoria y Napoleón

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Fotografía de la niña

Las historias que salen a la luz tras indagar sobre el pasado de las edificaciones resultan, en muchas ocasiones, apasionante. Una de las que más ha sorprendido al autor a lo largo de su carrera sucedió en un palacio en Jérez de la Frontera que sirvió de cárcel de la Inquisición. Dice Pérez Campos que le abrió las puertas "a un mundo maravilloso a nivel antropológico". "Muchas familias decían ver sombras y figuras amenazantes. Otros vecinos habían visto por las ventanas jugar a un niño y una niña, cuando el palacio estaba abandonado desde hacía años. Durante unas obras, aparecieron huesos debajo de los cimientos. Fuimos a investigar y en el marco de una foto antiquísima de una niña de principios del siglo XX, que decían que podía ser la que se aparecía, había un mechón de pelo guardado en un sobre de papel. Aquello me sorprendió. Cuando empecé a investigar, descubrí una tradición de guardapelos y tejedores de cabellos de finales del XIX. Muchos guardaban mechones de pelo de sus seres queridos y los llevaban consigo. Algunos hacían joyería capilar porque era la manera de llevar cerca a una persona que ya se había ido. La reina Victoria llevaba consigo un mechón de pelo del príncipe Alberto. También se guardaron cabellos de Napoleón y de María Antonieta".

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Palacio de Casares, en Jérez de la Frontera | 'Los intrusos'

En Los intrusos encontramos hoteles, cortijos, pisos, balnearios y castillos encantados. "En España nos da pudor hablar de fenómenos sobrenaturales cuando en otros países, como Inglaterra, se sienten orgullosos de contar sus historias de fantasmas y presumen del hotel en el que pasea un hombre sin cabeza", dice el escritor.

Dejando de lado la creencia o no en lo paranormal, no son situaciones fáciles de gestionar: "Muchas familias intentan mirar para otro lado, incluso hay peleas familiares porque solo una parte de la familia ha vivido los fenómenos y la otra parte los niega. Cuando toda la familia es testigo, empieza una rueda imposible de frenar que termina con familias enteras durmiendo en el coche o abandonando el lugar, dejando incluso todos los enseres dentro. No quiero ni imaginarme cómo habrá sido vivir esta situación durante el confinamiento".

Dice Pérez Campos que no hay que creer en fantasmas para disfrutar de Los intrusos. "En el libro no afirmo que las cosas sucedan de una forma o de otra, pero sí cuento cómo lo vive el testigo. Veo la angustia y el miedo con el que se quedan cuando yo me marcho del lugar", revela. "El hecho de que sean fenómenos inexplicables no quiere decir que no haya que intentar explicarlos. Me hago preguntas y busco respuestas. En en libro aparecen cadenas de custodia para llevar pruebas a un laboratorio, estudios de georradar, entrevistas con criminólogos, con arqueólogos, con historiadores. A mí me interesa que la labor sea lo más periodística posible".

Javier Pérez Campos. Los intrusos. Planeta, 2021. 288 páginas. PVP:20.90 euros.

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