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'Los Diablos': el "Escuadrón Suicida medieval" de Abercrombie que ha seducido a James Cameron

La obra del autor británico inicia una trilogía repleta de humor, sátira y batallas sangrientas protagonizada por un carismático grupo de proscritos.

La obra del autor británico inicia una trilogía repleta de humor, sátira y batallas sangrientas protagonizada por un carismático grupo de proscritos.
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No es de extrañar que James Cameron se haya hecho con los derechos de Los Diablos, la nueva novela y principio de una nueva trilogía del británico Joe Abercrombie, uno de los grandes puntales de la literatura fantástica actual. El director de Avatar y Terminator ha debido ver en esta Europa de fantasía un escenario ideal para sus personajes duros pero resolutivos, abandonados y traicionados pero a la vez útiles para el sistema. La ladrona y potencial reina de Troya Alexia es un personaje femenino digno de Cameron, con una evolución bien marcada, y las descomunales batallas escritas por Abercrombie bien dan para un espectáculo trasunto de El Señor de los Anillos que dan ganas de imaginarse en una pantalla.

Pero no hay necesidad de adelantarse a los acontecimientos. Abercrombie, que ya tiene un boceto de la segunda entrega de la historia, hace un trabajo estupendo a la hora de facturar una novela de aventuras que es eso, realmente de aventuras. Su capacidad de elipsis lleva al autor a ocupar gran parte de la extensión (notable) de Los Diablos en tres grandes enfrentamientos o batallas en los que, finalmente, cada miembro de esta suerte de Escuadrón Suicida medieval encuentra su sentido, su revelación. Todo conduce a un largo epílogo en Troya donde se amontonan los giros argumentales, escalados no obstante con un oficio que delata la experiencia del autor, que no parece olvidarse de nada y hasta promete ampliaciones de la trama sin dejar los cabos excesivamente sueltos.

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Joe Abercrombie | Sizzlipedia

Los Diablos es por eso una novela endiabladamente divertida que destaca por el carisma de sus protagonistas, el hermano Díaz, un monje arribista; Jakob de Thorn, un viejo caballero inmortal; el barón Rikard, un vampiro sin lustre; el presuntuoso mago Baltasar; la mujer loba vikinga Vigga, la entrañable elfa invisible Solete y la pirata y aventurera Baptiste.

Abercrombie utiliza la comedia para vencer las barreras con el lector y acercar distancias con él, rompiendo en pedazos (aunque solo en cuanto a formas) la solemnidad de Tolkien y otros autores de fantasía. Los desdichados miembros del grupo que debe escoltar a la princesa desde Ciudad Santa a Troya bordean coquetean con la sátira y el patetismo, pero se muestran conveniente y genuinamente heroicos durante gran parte de la historia. El énfasis en las batallas (sangrientas) y las escaramuzas (constantes) del grupo es vital y mueve continuamente hacia delante la novela, pero es el humor a través de sus chistosas interacciones y las descripciones irónicas del propio autor lo que almidona todo el trayecto.

Una sonrisa que no quita un ápice de cinismo y desencanto al viaje, y que al igual que Jakob de Thorn, deja entrever un romanticismo incurable enterrado, eso sí, bajo capas y capas de decepción y experiencia. La visión descreída de la iglesia, del combate entre dos mundos distintos pero, sobre todo, la entrañable humanidad de sus protagonistas, añade algunas capas de profundidad a una fantasía oscura guiada por la historia y la creación de un mundo complejo, no necesariamente por la búsqueda de grandes temas.

Los Diablos no es un tocho de 800 páginas que cueste leer, sino una lectura adictiva capaz de iniciar a los inexpertos en el género. Pese a que inicialmente Abercrombie parece abusar de la fraternidad creada con sus personajes, lo cierto es éstos no tardan en cobrar vida y recompensar al lector. Especialmente entrañables Jakob de Thorn y Solete, que crean una relación (el primero con su propia ética, la segunda con… no lo vamos a desvelar) que Abercrombie subraya especialmente bien, pero todos tienen su momento estelar y su arco de evolución bien ideado. El cómo resulte en la segunda y tercera entregas es un enigma a desvelar dentro del "grimdark", género al que se adscribe Abercrombie, pero todo indica que el británico lo tiene controlado.

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